Washington, Otr/Press La Reserva Federal estadounidense (Fed) anunció una serie de medidas acordadas junto con el Tesoro, para reactivar el crédito a las familias y las empresas, a lo que destinarán 616.000 millones de euros (800.000 millones de dólares), en lo que supone el segundo gran plan financiero aprobado por la Administración Bush desde el inicio de la crisis. El mismo día, el Departamento de Comercio anunció que el Producto Interior Bruto (PIB) de Estados Unidos experimentó una contracción del 0,5 por ciento en el tercer trimestre del año, lo que refleja el descenso del consumo personal.
El plan presentado por la Fed se divide en dos partes. La primera consta de 460.000 millones de euros destinados a comprar activos hipotecarios, y la segunda de 150.000 millones de euros que servirán para avalar créditos al consumo. Así, ambas entidades pretenden reactivar los mercados de crédito y luchar contra los efectos de la crisis financiera en la economía real. Al ponerlo directamente en manos de los titulares de prestamos hipotecarios y de consumo, el Gobierno espera un mayor flujo financiero entre los consumidores que con los otros planes.
Entre los 150.000 millones destinados a avalar créditos se consumo se incluirán tarjetas de crédito y préstamos para comprar coches, pero no se pondrá en marcha hasta febrero previsiblemente, según informaciones de la CNN recogidas por otr/press. El dinero destinado a esa parte del plan provendrá de la Reserva Federal de Nueva York, a la que el Tesoro asignará 15.000 millones de euros, para proteger las posibles pérdidas que pueda tener con la medida. El resto de la financiación del programa correrá a cargo de la Reserva Federal, que creará más dinero para cubrir los préstamos.
Hasta 356.000 millones de euros serán destinados a comprar activos respaldados por hipotecas de Fannie Mae, Freddie Mac y Ginnie Mae, las tres hipotecarias patrocinadas por el Gobierno para promover la adquisición de viviendas. Además, 77.000 millones de euros se utilizarán directamente para comprar "obligaciones directas" de Fannie, Freddie, y Federal Home Loan Banks. "Esta medida se adopta para reducir el coste e incrementar la disponibilidad de créditos para la compra de viviendas, que a su vez debería contribuir a sustentar el mercado inmobiliario y mejorar las condiciones de los mercados financieros en general", afirmó la institución presidida por Ben Bernanke.
Por otro lado, el Departamento de Comercio anunció que la economía estadounidense experimentó una contracción de medio punto en el tercer trimestre, frente al crecimiento del 2,8 por ciento registrado en el trimestre anterior. Este retroceso, dos décimas superior a lo estimado inicialmente por el Departamento de Comercio, refleja primordialmente el descenso del consumo personal, así como las contribuciones negativas de las inversiones residenciales y las inversiones en equipos y software. Este es el peor dato del PIB estadounidense desde el tercer trimestre de 2001, cuando la economía se contrajo un 1,4 por ciento, debido a los atentados del 11-S principalmente.
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