EFE, Cornwallis/Washington
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, urgió ayer a los países miembros de la OTAN a modificar su estrategia en Afganistán para combatir la creciente influencia de los talibán en el sur del país, donde se cultivan adormideras para producir opio.
Gates quiere que las fuerzas de la OTAN desplegadas en el sur abandonen su estrategia de luchar contra los talibán provincia a provincia para adoptar una estructura de mando que abarque regiones enteras, ya que Defensa se está planteando aumentar los efectivos en la zona de forma significativa el próximo año, según fuentes oficiales de este ámbito.
Las cinco provincias del Mando Regional-Sur de la OTAN (RC-S) constituyen uno de los frentes principales de la guerra. Según los expertos, los insurgentes, financiados por el comercio del opio afgano (valorado en 3.000 millones de dólares o más de 2.400 millones de euros), tienen influencia sobre una franja que se extiende a lo largo de las fronteras de varias provincias.
Gates propuso la nueva estrategia en la provincia canadiense de Nueva Escocia con sus homólogos de Canadá, Dinamarca, Reino Unido, Países Bajos, Australia, Estonia y Rumanía, cuyos soldados representan el 90% de los 18.000 efectivos que tiene desplegados la Alianza Atlántica en el sur de Afganistán.
EEUU tiene unos 3.500 soldados destacados en el sur, pero los comandantes han pedido más de 10.000 efectivos adicionales. El secretario de prensa del Pentágono, Geoff Morrell, explicó que las tropas que se envíen en el futuro al sur estarán bajo el mando del comandante del RC-Sur.
"Equipo de rivales"
En otro contexto, el presidente electo Barack Obama continúa en el proceso de formación de su futuro gobierno con algunos rivales en el que, precisamente, se da por seguro el republicano Robert Gates y su contrincante en las primarias demócratas Hillary Clinton.
La elección de ésta última que, según el rotativo The New York Times, ya habría aceptado la oferta pero aguarda para hacer pública su decisión tras el día de Acción de Gracias que tendrá lugar el próximo jueves, día 27, revela que Obama está dispuesto a cumplir con su promesa de traer a Washington una nueva forma de hacer política, en línea con el que ejemplo que dejó Lincoln, cuando ofreció varios puestos del Gobierno a sus ex rivales en la campaña por la candidatura republicana a la Presidencia en 1860.
Su determinación a rodearse de un "equipo de rivales", término que se acuñó durante la presidencia de Lincoln, no sólo queda probada con estos dos nombres, sino que también podría invitar a otros ex contrincantes.
Respecto a la permanencia del actual secretario de Defensa del gobierno de George W. Bush durante un tiempo limitado, no todo el mandato, daría tiempo a que el futuro secretario de Estado de Defensa pudiera, quizás desde una posición de segunda fila, conocer los entresijos del Pentágono e incluso ir formando su propio equipo.
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