L. GARRIDO, Santa Cruz
Este año, Santa Cruz de La Palma no tendrá un Papá Noel rondando por sus calles para promocionar la Navidad. Tampoco asistirá esta figura a la cabalgata, ni repartirá folletos en la plaza principal de la ciudad. El ayuntamiento capitalino se ha propuesto rescatar como protagonistas de estas fechas a los tradicionales Reyes Magos. Desde la Concejalía de Fiestas y Patrimonio, dirigida por Alejandro Hernández, se ha decidido no incluir a Papá Noel en cuantos actos navideños organice.
La idea nace del propio concejal del área, quien se muestra en contra de incorporar al programa de actividades las procedentes de otros países. "No me importa que se celebren fiestas de fuera, siempre y cuando aquí no las tengamos", afirma Alejandro Hernández, "pero introducir nuevas tradiciones que dejen desfasadas a las nuestras, no me parece bien".
Hernández considera "fundamental" el primer paso que se da desde la concejalía. "Pretendemos dar ejemplo para que los comercios y demás organismos también apuesten por proteger lo nuestro", afirmó.
En años anteriores, el personaje de Papá Noel era una imagen clave en la Navidad de la ciudad, sobre todo en las carrozas infantiles del desfile anunciador. También el pregón navideño estaba regido por este icono. En esta edición, sólo la organización de empresarios, Cepyme, apostará por promocionar estas fiestas con un grupo de azafatas, vestidas con el típico gorro rojo y blanco, que se encargará de animar las calles los días de mayor afluencia de compradores.
Presupuesto austero
Aunque no sea el objetivo principal, focalizar los actos navideños sólo en la tradición de los Reyes Magos supondrá al ayuntamiento un ahorro importante, sobre todo para unas fiestas que, este año, cuentan con un presupuesto "muy bajo", dice el concejal.
La mayor parte de la decoración de las calles, sobre todo en la zona de la Alameda, se ha elaborado en los diferentes talleres de manualidades que organiza el ayuntamiento. Gracias a los voluntarios que trabajan en ellos, la Concejalía abarata los costes de la Navidad y, según Hernández, la gente se vuelve más participativa y se retoma el espíritu. "Habrá mermado el dinero con el que se organiza pero, con la implicación de los ciudadanos, las calles quedarán más bonitas con los adornos manuales que con los que comprábamos otros años prefabricados a otras empresas", asegura.
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