AGENCIAS, Madrid
Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) está dispuesta a convertirse en la tabla de salvación de los Presupuestos Generales del Estado en el Senado.
Cuando todo parecía empujar a la formación independentista hacia un veto que devolvería las cuentas públicas al Congreso, con la reprobación de la cámara alta, su portavoz parlamentario, Joan Ridao, dio un requiebro que en términos contables ayuda poco al Gobierno, pero simbólica y políticamente puede servirle para eludir un revolcón.
Sin el apoyo de los republicanos catalanes al veto en el Senado éste no saldría adelante.
Ridao explicó su posición con una crítica a los partidos catalanes que, como Convergència i Unió e Iniciativa per Catalunya, han anunciado su voto negativo.
A su juicio, la posición de ambas formaciones obedece más a "politiqueos" que a razones prácticas. El veto, apuntó, "favorece al Gobierno". Es cierto que si los republicanos se sumaran a este carro, el Ejecutivo se ahorraría tener que destinar dinero extra a partidas que cree suficientemente cubiertas, no tendría que negociar con nadie y las cuentas sufrirían una mácula que luego el Congreso se encargaría de borrar con su aprobación definitiva.
Escaso margen
Las enmiendas que ERC puso ayer sobre la mesa de negociación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) exceden la cuantía de que hasta ahora decían disponer los socialistas para amarrar apoyos.
Por su parte, fuentes del Grupo Socialista aseguraron que es difícil aumentar los acuerdos presupuestarios más allá de los que ya existen con el PNV y el BNG debido a que el margen de maniobra desde el punto de vista financiero es "muy escaso". Así lo aseguraron tras la reunión mantenida ayer por el portavoz socialista, José Antonio Alonso, con Ridao, y el de la Entesa en el Senado, que integran ERC, PSE e ICV, Carles Bonet.
En el encuentro se negociaron un paquete de enmiendas propuesto por los republicanos, cuya prioridad es conseguir una financiación adicional de 800 millones de euros para la aplicación de la Ley de Dependencia.
Además, el presidente del Partido Popular (PP), Mariano Rajoy, calificó la propuesta del presupuesto de "desfasado, irreal e increíble", y exigió su retirada al presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, "si quiere tener credibilidad y generar confianza".
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