EFE, Managua
La capital nicaragüense recuperó ayer la calma, aunque bajo la amenaza del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de defender en la calle su victoria en las recientes elecciones municipales, que la oposición liberal rechaza como fraudulenta.
Los comercios, la gran mayoría de centros de trabajo, colegios y universidades y el transporte público comenzaron esta jornada con normalidad, después de haberse visto obligados a suspender sus actividades los dos últimos días ante el clima de violencia en la calle.
Miles de sandinistas se congregaron la noche del martes en un mitin ante el edificio del Poder Electoral en Managua, poniendo fin a una jornada de asedio callejero que frustró una "marcha cívica" convocada por la oposición liberal y que concluyó con, al menos, cuatro heridos y diversos daños materiales.
El FSLN movilizó ayer a miles de sus seguidores, muchos de los cuales llegaron a Managua desde diferentes localidades del país y que, divididos en grupos de varios cientos, tomaron la ciudad, bloqueando sus principales avenidas armados con palos, piedras y morteros artesanales.
El aspirante liberal a la alcaldía de Managua, Eduardo Montealegre, escapó el martes a un intento de linchamiento por los enardecidos sandinistas.
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