EL DÍA, S/C de Tenerife
Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) no son un recurso más del aula, sino "algo que ha inundado nuestras clases, casas y existencias". Eso es lo que opina María del Mar Romera, la psicopedagoga granadina que ayer impartió en el Auditorio de Santa Cruz de Tenerife la primera jornada para profesores de enseñanza Primaria Competencia Digital y Tratamiento de la Información en el Aula, organizada por el grupo editorial SM.
Romera comparó las TIC con una nueva alumna que se ha escolarizado en clase, "poco conocida por muchos, muy cambiante, con carácter de líder y manipuladora si se la deja". Es necesario, a su juicio, integrarla en clase, y "no se trata de ir a visitarla una vez a la semana al aula de informática".
"Es necesario integrar esta realidad en nuestras vidas y en la totalidad de las aulas", advirtió la psicopedagoga, que insistió en que su manejo "es una competencia. No es algo que se parcela en un momento del día, sino algo transversal", que debe emplearse en la planificación y el diseño de las clases y en todas las materias.
Para que los enseñantes puedan extraer todas las posibilidades que ofrecen las TIC es preciso que se acerquen a ellas sin miedo. "Los ordenadores saben detectar el miedo", ironizó Mar Romera, que recomendó a los maestros utilizar sus "siete sentidos", los cinco clásicos -con las singularidades que revisten para los profesores- más el sentido del humor y el sentido común.
El nuevo reto que debe afrontarse, prosiguió, es la "alfabetización digital", que no consiste en la simple adquisición de información, sino en la traducción de éste a conocimiento y a continuación en sabiduría. Se trata de gestionar de forma crítica la información. "Los niños van a clase para aprender a estar con sus iguales y a seleccionar lo que aprenden en internet y a distinguir lo que hay de verdad y de mentira en la publicidad".
Según la psicopedagoga, la alfabetización digital consta de varias fases, la primera de las cuales es la fotovisual -saber leer y escribir imágenes- y la última la alfabetización crítica -la comprensión y el análisis-. "El alumnado es muy bueno en la primera, pero nada competente en la última", señaló.
El tratamiento de la información y la alfabetización digital, enfatizó María del Mar Romera, son una competencia. "El objetivo -puntualizó- es que las personas aprendan a y no aprendan acerca de, y para ello deben hacerlo en contextos diferentes. Las TIC sirven para generar diferentes contextos en el aula".
Cinco fases
La ponente aconsejó paciencia a los docentes en lo relativo a la integración de las tecnologías de la información y la comunicación en su proceso didáctico, pues en ocasiones puede llevar años. Sólo la fase de acceso -para adquirir un uso básico- puede prolongarse durante un año. Le siguen las de adopción -utilización del ordenador para hacer lo mismo que se hacía sin él-, la de adaptación -integrar las TIC en las prácticas tradicionales-, la de apropiación -uso y experimentación de nuevas formas de trabajar- y, finalmente, la de innovación -emplear la tecnología de manera en que no se ha hecho antes.
Durante su intervención, María del Mar Romera también se refirió a las competencias básicas que recoge el real decreto de 2006 que establece las enseñanzas mínimas de la educación Primaria, y dijo echar de menos entre ellas las competencia emocional y la motriz. Asimismo, comentó que "la verdadera reforma del sistema educativo es la que implique la desaparición de las áreas" al menos hasta cuarto curso de la ESO.
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