JORNADA, S/C de Tenerife
Ramón Rodríguez (El Escobonal -Güímar-, 1947) comenzó a luchar de niño y adolescente en equipos de barrios. "Desde esa época, la afición siguió en la sangre", dice con satisfacción. A principio del decenio de los 70 del siglo pasado fue directivo del Benchomo. Desempeñó cargos, que oscilaron entre vocal a presidente, pasando por mandador, cuando el puesto en el banquillo era novedad. Acabó la década y ejerció de delegado de Tercera categoría en la antigua Federación Provincial de Lucha, con Antonio Bello de presidente.
A mediados de los años 90 del siglo pasado, Ramón Rodríguez tuvo la máxima responsabilidad en el Agache. A continuación inició otra etapa en la Insular. En la legislatura 2000-04 empezó como delegado y colaborador del Comité de Competición y acabó el ciclo ejerciendo de secretario. Por último concurre a los comicios del próximo sábado como tesorero en la candidatura insular de José Luis Martín.
-Con tanta experiencia, ¿que le mueve para continuar en activo?
-La lucha para mí es un sentimiento y es una pena verla cómo está. Por eso, sabiendo que puedo aportar algo en su beneficio soy incapaz de estarme quieto. Creemos que podemos cambiarla.
-¿Cuál es su modelo de lucha?
-Queremos más consenso con los cuatro estamentos de este deporte para tomar el buen rumbo. Esa unidad, nuestro programa la entiende a través de la recuperación de todas las categorías para que ningún luchador se quede sin equipo. El acuerdo unánime también pasa por apoyar la Federación Regional para acercar la lucha canaria a las aulas. En ese aspecto, si bien sabemos que es difícil que todos los niños la practiquen, por lo menos creemos que deben tener conocimiento de ella en los contenidos académicos. Porque en las Islas todos somos más canarios que nadie, pero pocos conocemos la lucha canaria, el juego del palo y la folía.
-¿Qué le falta al deporte vernáculo en Tenerife?
-Mucha gestión, tanto administrativa como presupuestaria. Dando imagen de seriedad y rigor, seguro que las instituciones nos van a apoyar, incluso más de lo que lo hacen.
-¿Qué motivos tiene para hacer esa afirmación?
-Hoy (ayer para el lector) tuvimos una reunión con Dámaso Arteaga. José Luis Martín y yo le mostramos nuestro programa al consejero de Deportes del Cabildo; intercambiamos informaciones y nuestra impresión fue positiva.
-¿Qué acogida ha tenido su programa entre los clubes?
-Muy buena. Nos hemos sentido apoyados exponiendo nuestras ideas. La pena es que, una vez más, entre los directivos apenas hay votantes, de modo que la lucha está en manos de los luchadores.
-¿De qué modo se puede solucionar la escasa representación de los directivos en el censo?
-El voto está supeditado a la licencia federativa y ésta no se puede tramitar sin la mutualidad, que cuesta un dinero. Esa es la razón por la que los directivos se quedan siempre al margen en las elecciones. Para ponerle remedio, llevamos como propuesta subvencionar cinco licencias a los directivos.
-¿Qué importancia tienen los directivos?
-Sin directivos no hay equipos. Son los que trabajan sin sueldo en beneficio de la lucha y de los luchadores, y saben lo que quieren sus equipos. Los luchadores viven más de espalda a la federación, aunque espero que vayan a votar.
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