EFE, Ginebra
España tuvo ayer el protagonismo en la sede europea de la ONU con la donación oficial de la Sala XX, remodelada y coronada por la cúpula pintada por Miquel Barceló, en una ceremonia a la que asistieron los Reyes y el secretario general de la ONU.
Ante unos 700 invitados, el Rey Don Juan Carlos elogió la "indudable belleza creativa y fuerza expresiva" de la cúpula de 1.400 metros cuadrados pintada por el artista mallorquín y convertida en un mar colorista de estalactitas.
Bajo un techo iluminado por los 35.000 kilos de vivos colores que conforman el "mar-cueva" de Barceló, Don Juan Carlos confió en que esta sala facilitará "los debates y acuerdos para impulsar la dignidad del ser humano".
En la ceremonia, a la que también acudió el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, estuvo ausente cualquier referencia a la polémica generada por el precio de la obra de arte, que costó más de 20 millones de euros y al empleo de 500.000 euros del fondo de ayuda al desarrollo.
Barceló explicó que su obra "es un mar, pero también una cueva: la unión absoluta de contrarios".
En la Sala XX del Palacio de las Naciones queda una placa conmemorativa que atestigua la histórica donación española.
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