F. ALDUÁN, La Laguna
Ana Oramas dejó de ser ayer definitivamente alcaldesa de La Laguna en el transcurso de un pleno extraordinario que casi nadie quiso perderse y que ponía fin a una era. A partir del sábado, día en que tomará posesión del cargo el nuevo alcalde, Fernando Clavijo, será éste quien ejerza las funciones que durante los últimos nueve años ha desempeñado la también diputada nacional.
Comienza ahora una nueva etapa con Clavijo al frente, quien ya ha anunciado cambios en el equipo de gobierno, el primero de los cuales será el cese de sus funciones como edil de Urbanismo.
Alrededor de las 11:00 horas de la mañana de ayer ya era imposible acceder a un salón de plenos que registraba una entrada excepcional. No sólo de medios escritos y demás, sino también de ciudadanos, laguneros de pro y alguna que otra personalidad como Adán Martín, ex presidente de Canarias.
Sólo cuando los 26 concejales que conforman el pleno ocuparon sus asientos hizo su entrada la protagonista. Sentada por última vez en el sillón presidencial, ése que a partir del sábado ocupará Fernando Clavijo, la todavía alcaldesa leyó un extenso texto, de 13 páginas, en el que resumía sus casi dos lustros al frente de La Laguna.
El discurso
No ahorró detalle ni se dejó nada en el tintero. Recordó sus comienzos, insufló ánimos a su sucesor, reincidió en los motivos de su marcha, dio las gracias a todo el mundo -oposición, prensa, funcionarios y demás colectivos sociales-, pero sobre todo, sobre todas las cosas, destacó los éxitos de su gobierno, lo bien y lo bonito que deja el municipio y lo mucho que ha trabajado para conseguirlo.
Una opinión que subjetivamente puede ser verdad, pero que quizás hubiera sonado mejor en boca de otros. Y es que los piropos y las alabanzas tienen más credibilidad y validez cuando vienen de fuera.
Dejando de lado el discurso, lo cierto es que a Oramas de nuevo se le quebró la voz en los momentos más difíciles de su lectura. Lo mismo que le ocurrió a Antonio Pérez-Godiño, que tomó la palabra tras Oramas y que aunque siempre habla con voz firme, ayer apenas pudo esbozar un hilo de voz cuando quiso darle las gracias por todos estos años.
La oposición
A diferencia del pasado jueves, cuando los portavoces del PSC y del PP, Gustavo Matos y Rafael Becerra respectivamente, se mostraron molestos por las formas de Ana Oramas a la hora de anunciar su renuncia, ayer todo fueron palabras bonitas.
Matos recordó que fue él, como edil más joven por aquel entonces, quien le impuso la medalla de concejal; y que también iba a ser él quien, "como portavoz de su grupo, le diera hoy (por ayer) la despedida".
Por su parte, Rafael Becerra aseguró "haber disfrutado mucho formando parte del gobierno" en épocas pasadas, razón por la que quiso reconocerle "su dedicación, trabajo, esfuerzo, arrojo y voluntad firme en defensa del municipio".
Presentes en los últimos momentos de Oramas como alcaldesa estuvieron Adán Martín, ex presidente del Gobierno canario, y Javier González Ortiz, presidente insular de CC.
El primero afirmó que "Ani tiene grandes misiones que hacer en Canarias", al tiempo que consideró que los motivos de su marcha "son tan razonables que yo creo que lo que ha dicho es exactamente lo que piensa. Deja una etapa en el ayuntamiento y da salida a un compañero que cree que puede ser un gran alcalde. Yo también me encontré desempeñando varios cargos al mismo tiempo y tuve que ir soltándolos poco a poco".
Por otro lado, el presidente insular de Coalición Canaria, indicó que "la apuesta de nuestro partido es que tanto ella como yo continuemos el proyecto político de CC en Tenerife".
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