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La revolución de las velas cumple 30 años

El 21 de noviembre de 1978 más de mil de vecinos de barrios rurales de La Orotava se manifestaron para exigir electricidad, agua corriente y colegios. Aquella protesta los sacó del subdesarrollo.
16/nov/08 07:32
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RAÚL SÁNCHEZ, La Orotava

El día 21 de noviembre de 1978, entre 800 y 1.500 vecinos de los barrios altos de La Orotava, recorrieron la distancia que separa la plaza de la Paz del Ayuntamiento villero en una manifestación pacífica alumbrada con velas, carburos, capuchinos y faroles. Aquella protesta en plena transición puso a las medianías del Valle en el mapa político y permitió que unas 10.000 personas salieran de la oscuridad del subdesarrollo. La conocida como la manifestación de las velas fue el desafío planteado por ocho jóvenes asociaciones de vecinos, un cura salesiano y un puñado de idealistas para lograr que la luz eléctrica, el agua corriente, las escuelas y los buenos caminos dejaran de ser un sueño para los altos de La Orotava.

Los representantes de las asociaciones de vecinos de Aguamansa, Benijos, Bebedero Alto, Barroso, Pinolere, Candelaria del Lomo, La Perdoma y La Luz fueron los promotores, junto al sacerdote Víctor Rodríguez (La Palma, 1927) y algunos de sus jóvenes colaboradores, de una manifestación "de carácter social, humanitario y reivindicativo de derechos elementales". La instalación de la luz eléctrica, la creación de una red de agua potable, caminos asfaltados, escuelas y viviendas dignas fueron las principales reivindicaciones de una manifestación que terminó con algunos incidentes leves por parte de un grupo de exaltados ajenos a la organización.

Esta protesta fue, según diversas fuentes, la primera gran manifestación del siglo XX en el municipio y, para otros, la primera de la historia local, al margen de motines y revueltas. Sus organizadores obtuvieron el permiso para manifestarse del gobernador civil de entonces, Luis Mardones Sevilla, quien, incluso, les animó para que reclamaran mejores condiciones de vida, según cuentan algunos de los promotores de la protesta. El alcalde que sufrió en el cargo esta cita histórica fue Juan Antonio Jiménez, quien luego sería edil del PP villero en la etapa democrática.

Dirigentes vecinales

La manifestación de las velas tuvo entre sus más destacados organizadores a dirigentes vecinales como Luciano Morales (Pinolere); Luis Hernández Melo (La Perdoma); Javier Pacheco y Francisco Javier Hernández (Aguamansa); Manuel Marrero (Pinolere), Cristóbal González (La Perdoma); Pedro Delgado y Vicente Luis (La Luz); Anastasio Dóniz (Benijos); Juan Pedro Luis Perdigón (Candelaria del Lomo); José López, Miguel González, Evelia Dorta y Miguel Rodríguez Pérez (Barroso), que fue el encargado de firmar para responsabilizarse de la protesta.

El origen de esta manifestación debe contextualizarse en un tiempo en el que los altos de La Orotava eran una parcela del tercer mundo en medio de la Isla de Tenerife. El olvido, la marginación y la falta de servicios básicos convertían a estos barrios rurales en ejemplo vivo del subdesarrollo. Con un 41% de población menor de 15 años (como en la India de 18 años antes), un 95% de partos en casa, un 90% de embarazadas sin atención médica y más de un 80% de analfabestismo, el panorama de la época era desolador: infraviviendas, escuelas ruinosas, trabajo infantil, fracaso escolar, explotación laboral, falta de higiene, malnutrición, caminos de mulas, teléfonos públicos a kilómetros de distancia...

El sacerdote Víctor Rodríguez escribía en EL DÍA el 9 de febrero de 1975 un artículo donde contaba la situación de los menores de los altos de La Orotava: "Un gran número de niños no ha salido jamás del monte, ni montado en automóvil, ni visto la pantalla de un cine o de una televisión. Tampoco mucha gente mayor (...). Los niños de las escuelas rurales no han sido nunca vistos por un médico ni mucho menos por un psicólogo". Además, denunciaba las penurias de aquella escuela rural: "Todo un verano dando clase en el suelo, sin otro material que la pizarra y la voz del maestro".

Las carencias de servicios que se denunciaron en aquella manifestación surgían de un lugar donde la tasa de analfabestismo llegaba al 83,5% entre los padres de familia, "un récord en esta España (de 1978) que estrenó Ley de Educación hace siete años, difícil de superar, incluso por la mayoría de los países subdesarrollados", destacaba Rodríguez. Donde barrios con más de mil habitantes sólo contaban con un estudiante de bachillerato en toda su historia.

Francisco Sánchez, alcalde de La Orotava por AIO entre 1979 y 1983 gracias a un pacto con el PSOE y UPC, considera que la manifestación de las velas fue "un hecho sociológico de lo más trascendental, tal y como reconocen muchos de los que vivieron sus efectos. Una especie de revolución social. Muy pacífica, pero que consiguió resolver unos problemas que eran centenarios en apenas cuatro o cinco años. No sólo fue la manifestación, sino la creación de ese grupo de independientes que, animados por Víctor Rodríguez y apoyados por la gente de la zona alta, logró representación municipal y pudo acceder a la Alcaldía".

Sánchez destaca que aquella manifestación fue "muy efectiva". A su juicio, "la fórmula que ideó Víctor Rodríguez fue extraordinaria. En la zona alta no había ningún bachiller, así que recurrió a nosotros, sus ex alumnos, a jóvenes del colectivo Tauro y del movimiento social de la Universidad de La Laguna, como María Nélida Sarmiento, la joven que falleció en un accidente de tráfico en Benijos cuando regresaba de trabajar por la gente de los altos villeros. Nos presentamos a las elecciones para poder reivindicar desde el ayuntamiento y, finalmente, logramos gobernar en pacto".

Tras la manifestación, las ocho asociaciones de vecinos convocantes, más otras que se suman, empiezan a trabajar para entrar en política, pero se dan cuenta de que no disponen de gente con la preparación necesaria. Entonces recurren a personas como Francisco Sánchez, Isidoro Sánchez -que ya había militado en el Partido Popular Canario y sería más tarde eurodiputado por CC-, Antonio Santos o Isaac Valencia, el actual alcalde. Y recaban el apoyo de otras entidades como la Asociación de Amas de Casa. "De ahí se forma un grupo en plan asambleario, que era utopía pura", recuerda Sánchez.

Ya en el gobierno municipal, la AIO logró que el ayuntamiento en pleno acudiera a cada uno de los barrios, antaño olvidados. "Aquello causó un impacto tremendo -recuerda Sánchez-. Los concejales y el alcalde desplazándose fuera del consistorio para escuchar y contestar a los vecinos era algo inimaginable. En cada núcleo se celebraron plenos informales para canalizar sus reivindicaciones".

"Se logró apoyo estatal del gobierno de UCD, apoyo de la banca para comprar los terrenos para escuelas y, tras muchas gestiones, se formalizó un aval para que Unelco empezara las obras de electrificación, ya que se negaban a iniciarlas sin el dinero", rememora Francisco Sánchez.

El alcalde de aquella época histórica lamenta que "después de estar más de cien años sin luz, los vecinos de la zona alta tuvieran que pagar por la creación del servicio, algo que no sucedió en el casco. Y, con su gran generosidad, ni siquiera se quejaron". La electricidad llegó a todos los barrios en el primer mandato municipal.

Víctor Rodríguez dejó el proyecto de la AIO desde el momento en que se logró el objetivo de sacar a la zona alta de La Orotava del subdesarrollo, gracias a la creación de infraestructuras y servicios básicos. En su libro "Los Altos de La Orotava", Rodríguez destaca en 1979 la importancia de esta revolución también política: "¿Quién les iba a decir que su voto ocre y sudado iba a tener el mismo valor que el otro azul del señorito o del adinerado? ¿Quién les iba a decir que en la terraza de los mitines su voz iba a ser tan cálida como la de los líderes de las agrupaciones históricas, y que alguno de ellos iba a ocupar los sillones municipales, hasta ahora con los respaldos vueltos hacia los sectores rurales, para presidir con la misma autoridad sobre su propio destino?".

"Ya dije que éste era el hecho sociológico más importante de los acaecidos entre nosotros en toda la historia. Y por primera vez se han sentido estos núcleos conscientes de su identidad y han cooperado a hacer su propia historia, a no ser siempre mandados, tierra de nadie", concluía Rodríguez.

De la AIO a ATI

Los independientes de La Orotava, encabezados por Francisco Sánchez, siguieron en política y se unieron a otros independientes de la Isla como Elías Bacallado, de El Rosario; Alfonso Fernández, de La Victoria, o Froilán Hernández, de Granadilla, y de esa unión surgió la Agrupación Tinerfeña de Independientes (ATI). Pero esa ya es otra historia.

Esta manifestación, la posterior creación de las AIO y su llegada al poder devolvió la autoestima a unas gentes olvidadas. Víctor Rodríguez escribía que "se ha llevado a cabo una valiente gestión humana y política, que ha devuelto la dignidad a tanta gente a la que se le habían venido negando los derechos más elementales". El éxito de esta auténtica y pacífica revolución social podría resumirse en la pequeña historia de orgullo que contaba un anciano de 97 años que vivía en Benijos a finales de los años 70 del siglo XX: "Todos los años me llamaba el comisario para que paseara a las señoritas de la Villa en las fiestas, hasta que un año le dije: señor comisario, si otro año voy a la romería será para montarme yo en mi mulo".

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