LAS PALABRAS cobran vida en los hechos tangibles y no cuando se pierden en discursos vacíos. No siempre medran las artes de la persuasión y del embuste, aunque en política la lealtad se diluye en los mares de la incongruencia, y sale a flote la realidad que se resiste a suplantar la ficción. Lo afirmado hoy, mañana, tal vez, ha perdido vigencia. Es como la rosa caprichosa de los vientos que se torna de derecha a izquierda o gira tanto sobre si misma que ha perdido el Norte. La cuerda se rompe por el lado más endeble, los desfavorecidos, como casi siempre, se llevan la peor parte.
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