RAÚL GORROÑO, S/C de Tfe. El director del Museo Nacional del Prado, Miguel Zugaza Miranda (Durango, 1964), está empeñado en compartir la obra de la principal Pinacoteca Nacional con las diferentes comunidades autónomas españolas, entre las que se encuentra también Canarias. Ése es el principal objetivo del programa "Prado Itinerante", que el pasado miércoles fue presentado en la sede central de CajaCanarias en Santa Cruz de Tenerife, entidad cuya sala de arte se convertirá a partir de marzo del próximo año en la casa del Prado en Canarias con la apertura de la exposición "El bodegón español en El Prado", formada por sesenta obras de gran valor para entender la evolución del género en este país. Cabe recordar que los fondos de la casi bicentenaria institución, que se abrió por primera vez al público en noviembre de 1819, están integrados por más de siete mil pinturas (7.600), mil esculturas, tres mil estampas y más de seis mil dibujos (6.400), además de otros objetos de artes decorativas, como tapices y documentos históricos.
-¿En qué consiste el "Prado Itinerante" y qué tipo de colecciones propone?
-El "Prado Itinerante" es un proyecto tendente a compartir y abrir las colecciones, el patrimonio del museo, al conjunto de los ciudadanos españoles. Son exposiciones montadas con los propios fondos del centro que viajan a cinco o seis ciudades españolas. De esta forma acercamos el museo a otras comunidades y extendemos su actividad fuera de su sede. Podemos decir que hemos ampliado físicamente el Prado en Madrid y aumentado y tratado de extender su actividad en el exterior con este proyecto, que también es un programa de restauraciones. Son exposiciones que preparamos igual que las que son para el propio museo, y exigen un esfuerzo muy importante en el que colaboran todas las áreas. También está complementado con un programa didáctico muy potente, que es lo que acompaña a la exposición y sirve como invitación para visitar El Prado, como una especie de motivación o estímulo para que el público conozca y se acerque a este centro. Y esto se hace gracias a los acuerdos que firmamos con diferentes Cajas de Ahorro de España, en este caso CajaCanarias, que nos permite iniciar la primera gran exposición del Prado en esta Isla.
-¿Este acuerdo de colaboración se va a reducir a dos exposiciones o nace con espíritu de continuidad?
-La intención es que tenga continuidad. El interés del Prado es ir desarrollando este programa a largo plazo. Que se pueda compartir con todas las comunidades autónomas españolas y con total interés en que sea un proyecto longevo, que se consolide. De hecho, las primeras experiencias han sido las dos exposiciones que se han desarrollado en varias ciudades españolas, que han sido visitadas por más de medio millón de personas. Creo que es un éxito en sí mismo y demuestra que esa expansión de la actividad cultural del museo se consigue con este tipo de programas.
-¿Tendría usted también interés y disponibilidad en colaborar con el recién inaugurado Tenerife Espacio de las Artes (TEA), aunque esté más centrado en el arte contemporáneo?
-Me imagino que sí, siempre. De hecho, cuando Javier González de Durana estuvo en el Artium de Vitoria, colaboramos en algún proyecto con ellos. O sea, que completamente abierto. Aunque lo veo más raro con el programa del "Prado Itinerante", porque son exposiciones de arte clásico que, en el contexto de un museo de arte contemporáneo, pues no sé...
Excelente colaborador
-¿Se nota la ausencia del conservador herreño Matías Díaz Padrón, recientemente jubilado en El Prado. Qué destacaría de su aportación al museo ?
-No le echamos de menos, ayer mismo estuve con él (sonríe). Vive muy cerca del Prado y viene a menudo a trabajar a la biblioteca del museo. Sigue bastante vinculado porque es muy difícil desligarse completamente de la institución cuando entras en El Prado y llevas muchos años contribuyendo a dar a conocer las colecciones que tiene. Creo que ha sido un conservador excelente, ejemplar. Participó en una etapa en la que se empezó a profesionalizar el museo. Él forma parte de la primera generación de restauradores que tuvo El Prado, y en su ámbito de especialización tiene una autoridad absoluta e indiscutible. Realmente es el único conservador de los que nombró en su momento Diego Angulo que cumplió con la misión de publicar el catálogo razonado de su colección. Esto lo recordamos en el homenaje que le hicimos en el museo.
-En Canarias existen obras que pertenecen a lo que se denomina el "Prado Disperso", piezas que están en depósito en museos, instituciones e incluso en despachos. ¿Están controladas estas colecciones?
-Sí, están controladas. Creo que en Canarias hay algo más de un centenar de obras depositadas. Es otro de los aspectos que queremos trabajar en los próximos años. Vamos a crear un Centro de Gestión de Depósitos en las afueras de Ávila, en el que vamos a centralizar toda la actividad relacionada con el control, depósito y restauración del "Prado Disperso". En conjunto son más de 3.500 obras que están depositadas fuera del museo. Curiosamente son casi tres veces más que las que se exponen normalmente en el propio Prado, en torno a las 1.500. Por lo tanto, es un asunto relevante. Nuestra intención es que el "Prado Disperso" esté bien conservado y tenga la mayor proyección pública posible. La intención es que las obras que están depositadas en instituciones que no sean museos puedan llegar a los museos, que se expongan y tengan una utilidad, un rendimiento desde el punto de vista cultural y educativo. Es otra de las grandes asignaturas pendientes del Prado. Además es un caso muy particular, casi único en Europa, salvo Francia, en donde pasa lo mismo con el Louvre, que también tiene ese problema de la dispersión de los fondos. Nosotros queremos convertir ese problema en una oportunidad, que los depósitos sirvan para apoyar las colecciones de los museos locales y regionales, que estén bien conservados y tengan, sobre todo, un rendimiento cultural.
-¿Recuerda si la obra de algún autor canario está presente en los amplios fondos artísticos que posee el Prado?
-(Pensativo) No creo. No sé si habrá algún artista del XIX...
-Quizás estén más presentes en el Reina Sofía, donde usted fue subdirector. ¿Qué opina del arte hecho por canarios como Domínguez, Millares, Chirino, Cristino de Vera... ?
-Creo que hay magníficos artistas. Están Oscar Domínguez, Manolo Millares... Creo que Canarias es un lugar que ha generado extraordinarias vocaciones y talentos, sobre todo en el arte del siglo XX. Desde luego es excepcional que estos grandes nombres que forman parte, digamos, de la historia importante del arte español del siglo XX, sean de aquí. También es muy bonito que el programa de colaboración del Prado con CajaCanarias comience con el bodegón español. Es curioso porque, además, los artistas canarios del siglo XX son grandes bodegonistas. Domínguez, el propio Manolo Millares, tienen en sus composiciones algo de bodegón, y Cristino de Vera es fundamentalmente un gran bodegonista. Me parece que es un punto de encuentro muy bello de la tradición que encarna El Prado con la tradición especial de esos grandes artistas canarios.
-¿Se abrirá algún día El Prado a estos artistas?
-Creo que sí. El Prado es un museo que aspira a tener contacto con la contemporaneidad, y lo ha sido desde su origen. Desde 1819, que expuso Goya en el Prado, aparte de las colecciones hay una sala de artistas contemporáneos. Sería saludable que incorpore el siglo XX, lo mismo que hizo hace años con el XIX. ¿Cuando? No lo sé, cuando exista el consenso de que eso se pueda producir.
Fuente de ingresos
-¿Es usted partidario de cobrar entrada a los museos, aunque sea un precio simbólico?
-Creo que en determinados museos, como en El Prado en concreto, el precio de la entrada es una fuente importante de ingresos para mantener su actividad. En cambio, en otros museos creo que puede ser un hándicap para que la gente tenga una relación con estas instituciones. No se puede plantear una teoría en general, hay que estudiar caso por caso. A mí me gusta, por ejemplo, la relación que tiene el público inglés con sus museos públicos. Son gratuitos y esa relación es realmente extraordinaria, ya que puedes entrar sin ningún tipo de barrera. Tiene un valor encomiable el hecho de que los museos británicos públicos sean los únicos que mantienen la gratuidad como una divisa, en cambio lo que hacen es cobrar el programa de las exposiciones temporales. Siendo realista, he de reconocer que los ingresos producidos por los visitantes que van al Prado son muy importantes para la financiación del centro.
-¿Hacia dónde considera que se dirigen los museos del siglo XXI?
-Tengo la sensación de que en los próximos años, como va a ocurrir en el mundo de la economía, los museos van a volver a su misión original. Ya ha pasado el momento de especular e inventarnos nuevos modelos, o reinventar las instituciones, y retornaremos un poco a la idea de los museos propios de la Ilustración francesa, instituciones dedicadas a conservar obras y educar a la sociedad. Creo que va a haber una especie, no de regresión, sino de afianzamiento de nuestras instituciones en su cometido primigenio. Es muy posible que los grandes inventos que se han tratado de plantear en los últimos años no tengan mucho futuro.
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