... Los avatares que atraviesan estos días las comunicaciones con La Gomera vienen a demostrar que el problema del transporte -siempre será un problema en tanto resulte insuficiente- está lejos de ser resuelto en Canarias. La supresión de una línea marítima que unía por la costa las poblaciones de Valle Gran Rey, Playa de Santiago y San Sebastián, y, a su vez, éstas con Los Cristianos, así como el intento de Binter de reducir los vuelos que unen la Isla Colombina con Tenerife y con Gran Canaria, intención aplazada hasta diciembre por la rápida intervención de las autoridades gomeras, muestra a las claras cuán frágiles son las comunicaciones de cada isla con el exterior. Porque, aunque finalmente se encuentren soluciones a estos recortes -porque obliga la ley a ello-, los gomeros y quienes, desde otros lugares del Archipiélago, pretendan viajar hasta su isla, ya están padeciendo la escasez de medios por barco o avión. Y esta situación resulta especialmente peligrosa en un archipiélago donde las islas que no son las capitalinas dependen de las otras hasta en aspectos tan elementales como la atención médica especializada, como ocurre con el oncólogo que se desplaza desde Tenerife para atender a los enfermos de cáncer de La Palma.
... Qué ilusos suenan ahora aquellos buenos deseos del entonces presidente Adán Martín, cuando presentaba sobre un mapa de Canarias su Eje Transinsular de Transportes, basado en conjeturas sobre el futuro. ¿Y qué fue de aquel billete único para viajar por avión entre todas las Islas, que luego se quedó en un billete de precio máximo para quien hiciera escalas? El caso de La Gomera viene a recordarnos lo cruel que puede ser el irresuelto problema de la doble insularidad.
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