rosalía 66
tfe. rural 74
Beirasar RosalíaJordi Vallmajó (9), Pat Carroll (14), Georgios Dedas (18), Nana Harding (8) y Miguel Ángel Montañana (-) -quinteto inicial- Xavi López (5), Albert Fontet (9), Charles Ramsdell (2), Rogelio Legasa (1) y Pablo Posse (-).
Tenerife RuralEdu Sánchez (2), Antwain Barbour (14), Julio González (18), Christian Maraker (2) y Lamont Hamilton (16) -quinteto inicial- Kiril Wachsmann (2), Francis Sánchez (3), Adrián Boccia (2), José Ángel Antelo (15) e Iván Rodríguez (-).
ÁrbitrosFermín González y Juan Francisco González
Parciales15-19, 40-40 -descanso- 57-60 y 66-74 (final).
IncidenciasPabellón Multiusos Fontes do Sar, ante unos 1.000 espectadores.
NACHO FELICIANO, Santiago
Al igual que dicen que los perros terminan por parecerse a sus amos, en términos baloncestísticos podríamos decir que los equipos acaban por resultar muy similares a las ciudades en las que juegan. El Rosalía es, como Santiago, un equipo físicamente imponente y tremendamente frío (tanto en su juego como en su gélido pabellón), resultando todo un experto en convertir los partidos en bloques de hielo a los que resulta difícil hincarles el diente. Así fue para el Tenerife Rural, que tuvo que esperar al último período para llevarse una victoria que le permite afrontar sus dos próximos encuentros (Alicante y Melilla) en inmejorable posición.
Y es que, desde el principio, el partido tenía una pinta "rara". Que Julio González anote los primeros diez puntos del equipo no es demasiado normal. Que Dedas fallara sus primeros cuatro triples tampoco resultaba moneda corriente y que el Tenerife Rural acumulara pérdidas de balón que le impedían romper el encuentro ya era la repanocha. En cualquier caso, el buen trabajo defensivo de los hombres de Rafa Sanz y la extramotivación de González resultaban suficientes para mantener la delantera en un partido que iba a tirones. Si los blanquiazules conseguían marcharse en el marcador de seis puntos (4-10, min. 5), Rosalía respondía con sendas canastas de Dedas y Pat Carroll para volver a acercarse en el luminoso (10-14). Los puntos caían a cuentagotas en un duelo en el que los contraataques y la velocidad parecían estar prácticamente proscritos, cerrándose el primer cuarto con guarismos inusualmente bajos en un partido en el que participa el Tenerife (15-19).
Aparece Antelo
El segundo cuarto arrancó con un guión similar al anterior pero protagonizado por diferentes actores. José Ángel Antelo, con mucha hambre de baloncesto tras dos semanas de inactividad y motivado por la presencia de su familia en las gradas, se echó al equipo a las espaldas (15 puntos en 10 minutos) y llenó el Fontes do Sar de una sensación ya conocida: a poco que el Tenerife se ponga a jugar "de verdad", el partido puede cerrarse. Sin embargo, y con un 23-28 que parecía comenzar a conllevar mayor tranquilidad, volvió a aparecer el lastre de las pérdidas de balón. Un Boccia irreconocible en la noche de ayer y Antwain Barbour regalaron posesiones que aprovechó el equipo de Félix Muñoz para volver a apretar el marcador y obligar a Rafa Sanz a pedir tiempo muerto, tras una canasta de Albert Fontet que colocaba por delante a los locales (37-36,m.18). Un triple del sempiterno Antelo proporcionaba una bocanada de aire necesaria pero insuficiente para cerrar el primer tiempo con ventaja, marchándose ambos conjuntos al descanso con todo por decidir (40-40).
La consigna en el vestuario tuvo que ser clara: ya que de cara al aro no estamos finos, toca bajar el trasero y ganar ésto desde la defensa. Dicho y hecho. El Rosalía tardaba más de dos minutos en anotar su primera canasta, y pese a que las imprecisiones continuaban siendo el denominador común del choque, el Tenerife parecía nadar mejor (paradojas de la vida) en un partido con pocos puntos. Un hasta entonces desaparecido Lamont Hamilton, oscurecido de forma meridiana por el sorprendente Fontet, decidió reincorporarse a la causa y, sumado a la aportación poco espectacular pero constante de Barbour, comenzaron a desnivelar la balanza. Rosalía subsistía a base de triples de Dedas y alguna aparición puntual de Carroll y el Tenerife cerraba el tercer parcial con una ventaja mínima (57-60), gracias al cuarto triple de la noche del mago de Kentucky.
El Tenerife dobló su apuesta en los últimos diez minutos. Aumentó el nivel defensivo hasta límites insospechados, forzando casi más errores de su rival que a lo largo de todo el partido, y sacó tajada de la ansiedad de un Rosalía cuyo nivel no se correspondía de manera exacta con su posición en la tabla, pero que tenía la inevitable rémora psicológica de saberse cerca de la octava derrota. Con sólo nueve puntos encajados en el tramo final y Hamilton multiplicándose de manera espectacular tanto en ataque como en defensa, el equipo de Rafa Sanz terminó por amarrar de manera poco brillante pero solvente su séptima victoria de la temporada (cuarta lejos del Santiago Martín) y mirar con una ambición tan elevada como plenamente justificada al líder, ese todopoderoso Alicante que visitará la próxima semana el Santiago Martín. Rafa Sanz ya señaló la pasada semana en sala de prensa que partidos como ese no necesitan de un trabajo extra de motivación, ya que ésta viene dada por la entidad del rival. Tocará demostrar el nivel del equipo en un choque que, con toda seguridad, no será, ni de lejos, tan frío como el de ayer y que buscará que derive en otro triunfo cálido.
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