EFE/JORNADA, S.Sebastián
El entrenador de la Real Sociedad Juan Manuel Lillo reivindicó ayer el fútbol y pidió a sus jugadores una victoria que sirva además de "para enlazar una buena racha", para animar a una afición decaída tras los acontecimientos acaecidos en una de las peores semanas que se recuerda en la historia del club.
La grave lesión de Íñigo Díaz de Cerio, el botellazo al propio Lillo en el partido ante el Eibar, algo que nunca le había ocurrido a un entrenador en San Sebastián, y la tremenda crisis institucional que vive el club tras el informe concursal que recomienda la remoción de todo el Consejo de Administración, había dejado el fútbol en un segundo plano. Lillo ha dicho que es hora de volver a hablar de deporte y quiere que sus jugadores le dediquen un triunfo en Tenerife a De Cerio, algo que como ha reconocido no servirá para "aliviar su tibia", pero que tendrá un gran valor anímico para el jugador, el resto de la plantilla y la sufrida afición.
El entrenador ha hablado también del Tenerife y ha destacado su poder ofensivo, que le convierte en uno de los máximos goleadores del campeonato, a pesar de que también es de los más goleados, y ha dicho que estas circunstancias pueden cambiar "de un día para otro y pasar a ser el que menos encaje y más le cueste hacer gol". Lillo se ha mostrado confiado en que el turco Necati Ates, que sustituirá a De Cerio como referencia ofensiva, pueda marcar un gol que "le libere de esa pesada responsabilidad" que tiene desde que llegara a San Sebastián, ya que no ha sido capaz todavía de lograr ningún tanto.
El vasco ofreció ayer la convocatoria para el partido de mañana. La única novedad es la presencia del recuperado Jon Ansótegui. La Real llegará hoy a Tenerife y tiene previsto entrenar esta tarde en la Ciudad Deportiva (18:30 horas).
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