COLPISA, Madrid
Cuando la rodilla de Van Nistelrooy dijo basta en el partido contra la Juventus, no sólo se dañaron el menisco, los ligamentos y el cartílago del jugador, sino que estalló la mala planificación deportiva del club blanco. Los nueve meses que puede estar apartado de los terrenos de juego, unidos a las lesiones de Robben, Diarra, De la Red, Pepe y Metzelder, dejan al técnico del Real Madrid, Bernd Schuster, con una plantilla en cuadro y muy pocas alternativas de cara a los próximos partidos. Es por ello que el alemán se mostró ayer tajante a la hora de pedir algún refuerzo: "Quiero un fichaje importante en el mercado de invierno". Reconoció que la baja del ariete holandés les obliga a estar más pendientes de futuras incorporaciones.
El germano no quiere que le pase como en el período veraniego, cuando advirtió en varias ocasiones de la necesidad de fichar a varios jugadores y no centrarse sólo en la operación por Cristiano Ronaldo, que a la postre resultó contraproducente. No sólo por la frustración que supuso para la hinchada merengue, sino porque su mala gestión imposibilitó la llegada de más futbolistas, como Cazorla o David Villa, y lo que es peor, precipitó la marcha de otros, léase Robinho.
Las especulaciones sobre la inminente llegada de Crespo o de Benzema para la próxima campaña no benefician al club, porque la urgencia por fichar aumenta el precio del traspaso. Esta premura aumenta ante la negativa del técnico alemán de confiar en los canteranos. La convocatoria de Alberto Bueno, tras el buen partido copero, es una de las pocas aportaciones del filial desde la llegada de Schuster al Bernabéu.
El entrenador blanco es consciente de lo mucho que se juega en el próximo partido de Liga. Una derrota en Valladolid hoy precipitaría quizá los acontecimientos. La eliminación copera dejó muy minada la confianza de los aficionados e incluso de los capitanes del equipo. "La plantilla me apoya totalmente", así de seguro se mostró en una nueva crispada rueda de prensa. Se defendió de las críticas que le acusan de no dirigirse a los jugadores durante el descanso del encuentro frente al Irún. "Eso son invenciones de la prensa. No se puede creer. Es para reírse", contestó irritado. También desmintió los rumores sobre su posible dimisión, a su juicio otra "fabulación" periodística. Es más, aseguró sentirse fenomenal: "Entiendo que no puedo pensar lo mismo que ustedes, que tienen un trabajo y obligaciones. Yo no las tengo. Estoy muy tranquilo".
Las reuniones del técnico con el presidente, Ramón Calderón, con su plantilla y con Raúl, el capitán, muestran la ansiedad que se respira en el club, aunque Schuster trató de restar importancia a estas cumbres, que ve positivas.
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