Coplas de mi tierra
Algo pasa en la bodega
de mi compadre Rufino,
él dice que nunca bebe
y sigue mermando el vino.
No me pongas atrabancos
ni arretrancos a mi paso
que me puedo trompicar
y pegarme un partigazo.
Vaya merluza agarró
mi comadre Petronila
que se metió en el chiquero
a comer con la cochina.
Para qué quiero vivir
si ya mi madre murió,
ella era quien me dormía
y cantaba el arrorró.
Cuando por el horizonte
ya viene aclarando el día,
se escucha bajar del monte
el canto de una folía.
Canario canta una copla
que se escuche hasta en el
[Cielo,
y si el Teide está dormido
que despierte de su sueño.
Cuando la Virgen del Carmen
puso los pies en mi barca,
el cantar de una folía
me salió de la garganta.
Cuando voy de romería
siempre llevo mi timplillo,
el vino tinto en la bota
y en zurrón gofio millo.
Cuando vienes de pescar
con tus cabrillas y sargos,
del salitre de la mar
tus besos saben amargos.
Con el color de tus ojos
no se pueden comparar,
ni el celeste azul del cielo
ni el azul del ancho mar.
Enrique Díaz Martín
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