L.C., S/C de Tenerife
Como ya es costumbre en las celebraciones del Día Mundial de la Diabetes, todas las ciudades se han llenado de puestos donde se ofrece información sobre esta enfermedad.
Tenerife no fue menos y la plaza del Cristo, en La Laguna, o la plaza Weyler, en Santa Cruz, fueron algunos de los emplazamientos más visitados durante el día. Por la tarde se celebró una marcha por la diabetes en las calles de La Laguna, actuaciones musicales y una paella solidaria para recaudar fondos para la Asociación para la Diabetes de Tenerife (ADT), impulsora de todas las actividades.
Una persona padece diabetes cuando su organismo no puede almacenar y usar apropiadamente la energía derivada de los alimentos. El principal combustible del cuerpo humano es un azúcar simple llamado glucosa. Durante la digestión, el páncreas debe producir insulina, que es la encargada de introducir la glucosa absorbida en el interior de las células para darle energía al cuerpo.
Sin embargo, cuando una persona es diabética ocurre que su páncreas no produce insulina, produce una cantidad pequeña o bien las células no reaccionan a la insulina producida, que incluso puede estar elevada.
La consecuencia de estos fallos de nuestro organismo es que la glucosa se acumula en la sangre y rebosa hacia la orina. De ahí la frase de "tengo azúcar". El cuerpo pierde así su principal fuente de combustible.
Hay dos tipos de diabetes. La tipo 1, llamada también juvenil, que se produce por la destrucción de las células del páncreas que producen insulina.
La tipo 2, o del adulto, en la que el cuerpo no puede producir insulina o usarla apropiadamente. Este tipo de diabetes suele afectar a personas mayores de 45 años, con exceso de peso y que no hacen ejercicio.
Existe un tercer subtipo que es la diabetes gestacional que les aparece a algunas mujeres durante el embarazo y continúa durante toda la gestación.
En la carpa situada ayer en la plaza del Cristo se hacían pruebas de niveles de azúcar en sangre. Los niveles óptimos son entre 90 y 110 después de desayunar y entre 80 y 90 en ayunas. Una vez pasado el pinchazo, las personas que se acercaron ayer a hacerse las pruebas se tomaban la tensión, se pesaban y se medían el perímetro abdominal. La tensión óptima se encuentra entre una máxima de 12 y una mínima de 8.
Asimismo, se sometía a las personas a un test de riesgos, en el que si el paciente está por debajo de 10 puntos se encuentra bien. Ser mujer y haber tenido un hijo con un peso de más de un 4,1 kilos al nacer suponía un punto. Tener un hermano con diabetes, otro punto. Si uno de los padres o abuelos es diabéticos, otro punto. El exceso de peso supone 5 puntos y tener menos de 65 años y realizar poco o ningún ejercicio supone otros 5 puntos. También puntúa por 5 tener entre 45 o 65 años o más de 65.
Carmen Rubio, vocal del Colegio de Farmacéuticos, comentaba ayer que mucha gente mayor se había acercado al estand, sobre todo porque este año se situó en la plaza del Cristo, muy cerca del mercado municipal.
A muchos de ellos les detectaron niveles de azúcar en sangre elevados, aunque la respuesta era: "No estoy tan mal, ¿verdad?", olvidándose de las complicaciones de la diabetes.
A pesar de que todos aseguran que comen sano y caminan, "si indagas un poco" descubres que muchas personas no conocen cuáles son los alimentos sanos. Esperemos que alguno tomara nota de las lecciones de salud que les dieron ayer.
en la escuela
Padres descontentos
Las jornadas de la Semana de la Diabetes en Canarias celebradas en el recinto ferial de Santa Cruz de Tenerife, se clausuraron en el jueves con la mesa redonda "La diabetes en la escuela". El foro arrancó revelando importantes datos de la última Reunión Anual de la Sociedad Europea para el Estudio de la Diabetes donde se dio a conocer que el 20% de los padres españoles con hijos diabéticos se muestran insatisfechos por el manejo de la enfermedad en la comunidad educativa. El actual panorama del alumnado con diabetes en el territorio nacional registra notables carencias, el 81% de los padres considera que el profesorado tendría que estar mejor informado. La incomprensión, la falta de voluntad e implicación del entorno educativo ante las particularidades de los menores diabéticos está obstaculizando su plena adaptación, favoreciendo la marginación social y, en especial, poniendo en riesgo sus vidas. La mesa redonda contó con el representante del Servicio Canario de la Salud, Julia Nazco Casariego; del Hospital Universitario Nuestra Señora de La Candelaria, Rosa Pérez; de la Asociación para la Diabetes de Tenerife, Francisco Darias y con el testimonio de un padre con hijo diabético, Sergio Pérez Martel, quien reivindicó la necesidad de que los centros educativos cuenten con un técnico sanitario para "tratar la diabetes así como el resto de patologías". El gerente de la Asociación para la Diabetes en Tenerife, Francisco Darias, aseveró que esta petición en la actualidad "es una utopía".
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