COLPISA, Madrid
Ni el Gobierno, ni la oposición, ni Bruselas ni tampoco los gestores de la compañía quieren que Gazprom entre en la petrolera Repsol-YPF. El Ejecutivo defiende que siga siendo privada, mientras sus actuales directivos añaden a esta bandera la reivindicación de que se mantenga "española e independiente". El anuncio, nada inocente, del vicepresidente del Gobierno ruso, que avanzó el interés de la estatal Gazprom por comprar al grupo constructor y de servicios Sacyr-Vallehermoso su participación del 20% en la petrolera hispano-argentina, destapó la caja de los truenos.
También la oposición, por boca de Rajoy, manifestó su oposición frontal a ese intento, al declararse "radicalmente en contra" e instar al Ejecutivo a que "ni siquiera se le pase por la imaginación autorizarla".
"Me chirría bastante -dijo el vicepresidente económico Pedro Solbes- que, tras haberse privatizado hace diez años en España las que fueron empresas públicas, pasen ahora a ser compradas por compañías estatales de otros países". Solbes ha mantenido en ocasiones precedentes -a veces en clara divergencia con otros miembros del gabinete- que las autoridades no deben interferir en las operaciones empresariales. Y ahora ha refrendado esta posición, con matices. "Soy partidario de la entrada de empresas extranjeras en España -afirmó-, pero este es un caso muy especial, por tratarse del sector energético y de una compañía de mayoría pública, con origen en un país donde el mercado no juega con las mismas reglas".
Mucho más claro, el presidente de Repsol-YPF, Antonio Brufau, afirmó en Zaragoza que la petrolera siempre colaborará con todos sus accionistas, en alusión a los intereses que pudiera tener Sacyr por vender su participación en estos momentos de dificultades. Pero añadió que, por encima de todo, la compañía seguirá siendo "privada, independiente y española". Si el aspirante a comprar la propiedad de Sacyr fuera finalmente la privada rusa Lukoil -en el sector en su país de origen- tampoco se cumplirían totalmente estas condiciones.
No tiene dinero
El anuncio de Gazprom fue acogido con escepticismo en medios comunitarios. El comisario europeo de Energía, Andris Piebalgs, opinó que la empresa rusa "no dispone de recursos para realizar esa oferta" y menos aún en momentos en que "los precios del petróleo y del gas han bajado". Y el presidente de la Comisión, José Manuel Durao Barroso, evocó que la nueva normativa sobre el mercado energético de los 27 permite usar mecanismos de reciprocidad para restringir las inversiones de países terceros en el sector energético. Bruselas nunca ha dispensado trato distinto a las empresas por el régimen jurídico de su capital -por eso rechazó la reglamentación defensiva española contra la entrada de compañías públicas- pero siempre ha exigido un trato igualitario.
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