D. BARBUZANO, La Laguna
Después de cinco años de estudios, se puede afirmar lo que dijo hace tiempo el presidente del Cabildo Insular de Tenerife, Ricardo Melchior, que se está tomando el pelo a La Laguna con el tema de la Catedral, y lo que añadió el deán Julián de Armas, que "no hay voluntad política por parte de Madrid para solucionar el problema de las bóvedas y la cúpula del templo".
Lo acordado en Madrid lo dará a conocer hoy, a las 11:00 horas, en la Casa de los Capitanes, la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, quien no ha informado sobre el particular a este periódico.
A pesar de ello, EL DÍA, según las fuentes consultadas, ha sabido que en la reunión que se celebró ayer en Madrid entre la alcaldesa, Ana Oramas; el deán, Julián de Armas, y el director general de Bellas Artes, José Jiménez, el Gobierno central presentó un informe encargado a un ingeniero, y por lo tanto a espaldas del Instituto Torroja, centro del que se dijo en su día que se haría lo que decidiera al final en su informe tras las reciente cata llevada a cabo en la cúpula central.
Tanto la alcaldesa, Ana Oramas, como el obispo, Bernardo Álvarez, están muy indignados por que se haya mantenido la Catedral cerrada durante 5 años, para que ahora se haga lo que siempre quiso el Gobierno central.
En este sentido cabe recordar las siguientes palabras dichas el 17 de enero de este año: "Agotaremos todas las medidas para intentar conservar la Catedral en lo más que se pueda y evitaremos su demolición". Así fue de contundente en declaraciones a EL DÍA Carlos Jiménez, jefe del área de Intervenciones en Bienes Culturales del Instituto del Patrimonio Histórico Español, dependiente del Ministerio de Cultura.
El citado representante del Gobierno central dijo que las bóvedas y la cúpula tienen un gran valor, mientras que pasó por alto que la Catedral tiene desperfectos desde que se inauguró, e investigadores como Alejandro Cioranescu dicen que "la presencia de la cúpula desentona curiosamente en esta fábrica que pretende ser gótica. La bóveda que cubre el altar mayor es muy pobre."
Después de dilataciones en el tiempo para actuar, de falsas promesas como la de dar a conocer una solución que el anterior director general de Bellas Artes nunca trajo a La Laguna y de no respetar la opinión de derribo de las bóvedas de la cubierta de la Catedral, por parte de la máxima autoridad en estudio del estado del patrimonio arquitectónico, como es el Instituto Eduardo Torroja, con lo único que tiene que conformarse el pueblo lagunero es con otro estudio que puentea al Instituto Torroja y no tiene en cuenta que el hormigón "está tocado de muerte", es decir, que el proceso de deterioro y oxidación interior son imparables, según todos los arquitectos consultados por este periódico.
El día 27 del presente mes tendrá lugar una nueva reunión en Madrid, en la que el Ayuntamiento de La Laguna y el Obispado de Tenerife defenderán sus posturas de derribo y reconstrucción de las bóvedas y cúpula de la Catedral, frente al deseo de Bellas Artes de conservar y restaurar.
No respetan al Obispado
El Gobierno central no ha respetado al Obispado de Tenerife, que había tomado al final la decisión que apuntó en 2005 el Instituto Eduardo Torroja y que han defendido numerosos colectivos, arquitectos e incluso la alcaldesa de La Laguna, Ana Oramas, como es actuar con seguridad en La Catedral y optar por demoler y reconstruir las bóvedas y la cúpula del emblemático templo y centro de la fe en Aguere.
Una vez vistos los estudios, el Cabildo Catedral se mostró favorable a las conclusiones del informe realizado por el Instituto Eduardo Torroja, considerando como una alternativa real la reconstrucción de la cúpula y bóvedas del templo. Pero como también dicho instituto sugirió la posibilidad de una adecuada reparación parcial de tales elementos arquitectónicos, los canónigos consideraron como "intervención más fiable, por segura y duradera, la demolición, y reconstrucción inmediata, de los mencionados sectores del inmueble, debido a que sus daños permanecen activos".
Muchos creen que el obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, se equivocó al no aceptar el ofrecimiento del Ayuntamiento de La Laguna, el Cabildo Insular de Tenerife y el Gobierno de Canarias de derribar las bóvedas de la Catedral y proceder a su reconstrucción, con lo que la Catedral ya hubiera estado abierta al público si el prelado no se hubiera aferrado al Plan Nacional de Catedrales. Ricardo Melchior dijo unas palabras que muchos laguneros valoran: "Si el prelado Bernardo Álvarez lo acepta, las instituciones canarias conseguirán salvar la Catedral."
A mediados de los años 50, a los 42 años de construida la Catedral, hubo alarma ante la aparición de filtraciones y grietas en las bóvedas, que fueron trasdosadas con losetas. Desde dicha fecha, las bóvedas están gravemente afectadas, y Bellas Artes deberá tener presentes las palabras que dijo hace tiempo Oramas: "Si Madrid restaura las bóvedas, no nos haremos responsables de lo que pueda suceder en el futuro".
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