Al Ejército español
(Fábula)
Al ejército, mi respeto
y admiración,
por su lealtad y amor
a la Patria,
por su destreza y su valor.
Son muy valientes y dignos
cada uno y a cual más,
pues si la Nación lo pide
su propia vida les dan.
Como cualquier persona o pueblo,
el Ejército tiene historia,
que si la conociéramos bien
los cubrimos más de gloria.
Unos son buenos
y otros mejores,
algunos malos
y otros peores.
Todos tenemos defectos.
¡A ver quién podría!
o quién conseguiría
ser siempre perfecto.
Pero cualquier error
que hayan cometido,
no les quita su dignidad
ni les deja hundidos,
pues pesan más sus victorias
y sus valentías,
que cualquier equivocación
que tuvieran algún día.
A nuestra Madre Patria,
a nuestra Nación,
como los militares
todos debemos
estar dispuestos
a su salvación.
Pero no con guerras ni matanzas
ni con nada de terror,
sino sólo con la esperanza
de que cada día seamos mejor.
Todos en su trabajo,
cada uno en su obligación,
así ayudamos y participamos
en el progreso de nuestra Nación.
Todos los militares
con su honor y valentía
defienden a la Madre Patria,
¡que es la España mía!
Consecuencia moral de esta fábula:
Todos y cada uno de nosotros, en nuestro trabajo, cada uno en su obligación, haciendo todas las cosas bien y ayudándonos, participamos en el progreso de nuestra familia, nuestro pueblo y de nuestra Nación. Y mucho respeto a los militares, que para defendernos dan su vida por nosotros en las guerras.
Mª del Carmen Pinto Dorta
Quizás tu
A Mª Reyes Brito Herrera
Sí... aunque no lo sepas
tu alma está en la mía
Sí... quizás tu luz
iluminó mi vida
y le dio sentido a mis
tristezas,
quizás tú eres mi Dios
¡oh, madre cuánto te añoro!
Y miro al cielo y
sonrío a tu estrella
¡gracias, mamá! por
dármelo todo... te quiero.
Francisco José Hernández de la Cruz
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