AYER HABLÁBAMOS de la actitud que debería adoptar cualquiera deseoso de ser un político no sólo de nombre (de esos hay muchos), sino un auténtico político. Actitudes o cualidades que no parecen tener Claudina Morales, presidenta de CC, y Luis Mardones Sevilla, ex diputado en Cortes por esta formación nacionalista. Lo dijimos en nuestro editorial del martes y lo repetimos hoy: no entendemos, don Luis, cómo puede haber asuntos más importantes que la soberanía. Esa afirmación suya es lo más absurdo que le hemos oído a un político y a un canario. Y no decimos que a un patriota, porque un patriota jamás pospondría la consecución de la libertad de su pueblo, ni renunciaría nunca a recuperar la tierra que le fue arrebatada vilmente a sus antepasados. Expresado sin rodeos, señor Mardones, está demostrando usted que no es patriota. ¿En qué se puede seguir entreteniendo un nacionalista como usted, además de dar conferencias y llenarse los bolsillos políticos, sino en procurar por todos los medios lo mejor para su gente, que no es otra cosa que lograr para Canarias el estatus de nación libre? Insistimos en nuestra pregunta porque esperamos una respuesta: ¿hay algo más importante, don Luis, que conseguir que su país sea dueño de su tierra, de su mar y hasta de su espacio aéreo? ¿Hay algo más perentorio, señor Mardones, que reivindicar la memoria de nuestros antepasados, que también son los suyos, para que no sigan revolviéndose en sus tumbas ante la ignominia de la conquista española? ¿No le importa a usted la memoria de los guanches, señor Mardones Sevilla? A lo peor no, don Luis, porque usted vive políticamente bien pisando sobre los huesos de aquel pueblo noble, masacrado, humillado, esclavizado y exhibido en las cortes europeas por los españoles de los que usted está enamorado. Responda de una vez, señor Mardones: ¿qué es más importante que la soberanía?
Una actitud muy distinta a la mostrada por el ex diputado Mardones la tenemos en Juan Jesús Ayala, presidente del PNC en Tenerife. Su artículo "Un cuento marroquí (que bien pudiera ser)", publicado ayer en EL DÍA, es de lectura obligada para comprender cuál puede ser el futuro de Canarias debido a las apetencias del vecino moro, siempre al acecho. Sin embargo, consideramos generosamente largo ese plazo del año 2070 para que el Archipiélago pase a depender de Marruecos. Eso puede ocurrir mañana mismo, la próxima semana o cuando menos lo pensemos. Basta que Mohamed VI se lo pida a Obama. Lo único que nos salvaría de esa anexión con que sueña la monarquía alauí es adquirir la condición de país soberano. ¿Tampoco ha caído usted en eso, señor Mardones? ¿No se le ha ocurrido nunca hablar de Marruecos y del Gran Magreb en sus conferencias? Analizaremos detenidamente el artículo de Ayala en nuestro editorial del próximo domingo.
Aquí, un punto y aparte. Queremos dedicar las últimas líneas de este comentario a un asunto vergonzoso. Tras muchos años de discusiones políticas sobre el futuro del templo masónico de Santa Cruz, resulta que ahora no hay dinero para restaurarlo. Hay dinero para machangadas, pero no para recuperar un edificio de gran importancia histórica. ¿Cuánto tiempo más va a estar este templo en posesión de las aguas de lluvia que se cuelan por sus infinitas goteras, de los ratones, de las ratas, gatos, palomas y otras alimañas? ¿Qué políticos son éstos, capaces de descuidar el patrimonio de la ciudad? No hay calidad en los gestores públicos porque con las listas cerradas se cuela toda la porquería pretendidamente política de estas sufridas Islas.
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