EUROPA PRESS, Valencia
Expertos y científicos de todo el mundo reunidos en Valencia exigieron ayer aumentar el ritmo de la exploración de la vida marina de los océanos por parte de la comunidad científica internacional, porque en estos recursos aún inexplorados están "enormes potencialidades que serán el fundamento de la base tecnológica y el principal sustento alimenticio de la sociedad del siglo XXI".
Así lo indicaron en rueda de prensa los responsables de la I Conferencia Internacional de Biodiversidad Marina, organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Cesic), y la red de excelencia de la Unión Europea MarBEF, que se inauguró ayer en el Oceanográfico de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, y que hasta el próximo 15 de noviembre reunirá a más de 500 expertos de todo el mundo sobre biodiversidad marina. A la presentación de este Congreso asistieron los organizadores Carlos Duarte y Carlo Heip, así como el director del centro de control de gestión del Oceanográfico, Francisco Torner.
Carlos Duarte explicó que en la actualidad se descubren cerca de 2.000 especies nuevas al año. No obstante, estimó que se necesitarían trabajar 700 años más para llegar a tener un inventario completo de las especies de los océanos. En este sentido, explicó que tan sólo hay siete países con los recursos necesarios para explorar el océano profundo, "algo que es inaceptable", explicó.
Biocombustibles
Para dar cuenta de la importancia de estos recursos, Duarte puso el ejemplo de que "una sola proteína extraída de los volcanes submarinos se puede usar en el proceso de producción de biocombustibles y generar derechos de patentes de 150 millones de dólares al año".
De las más de 400 ponencias que se van a elaborar en este congreso mundial, casi la mitad se ocuparán de la pérdida de la biodiversidad marina y sus consecuencias. Carlos Duarte avanzó que los científicos comparten la preocupación por la "evidencia del rápido deterioro de los océanos en los últimos años", para lo que consideró necesario también el "acercamiento a la sociedad para que podamos gestionar este patrimonio del planeta que es la garantía del bienestar de nuestra especie en el futuro, por lo que debería ser patrimonio de la humanidad", afirmó.
Entre las preocupaciones por el deterioro de los océanos, que se tratarán en estas jornadas, destaca la interferencia de la actividad humana en la biosfera.
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