F. ALDUÁN, La Laguna
Vecinos de La Cuesta y ayuntamiento acudieron ayer al centro ciudadano de La Candelaria para hablar sobre el PGO, si bien los asistentes, pese a los intentos del edil de Urbanismo, Fernando Clavijo, por encauzar el debate, aprovecharon la oportunidad para tratar asuntos privados y particulares.
El centro ciudadano del barrio de La Candelaria acogió anoche un nuevo encuentro entre vecinos y Ayuntamiento de La Laguna con motivo del Plan General de Ordenación (PGO). En el marco de la ronda de reuniones que el concejal de Urbanismo, Fernando Clavijo, está llevando a cabo por todas las áreas diagnosticadas por los equipos redactores de dicho documento, ayer fue el turno de La Cuesta. El propio Clavijo, la concejala de zona, Blanca Pérez, y el gerente de Urbanismo, Roberto Remiro, escucharon y respondieron a todas y cada una de las propuestas de los poco más de 50 asistentes, incluso a aquellas que en nada tenían que ver con el PGO.
Y es que el cariz de estos encuentros parece no estar muy claro para los vecinos, que aprovechan que tienen al concejal de turno a mano para preguntarle por problemas y afecciones particulares. No obstante, y a pesar de los esfuerzos de Clavijo por explicar que éste no era el foro adecuado, la insistencia vecinal obligó a los representantes del ayuntamiento a enfrascarse en debates estériles, por lo menos en lo que al desarrollo del futuro PGO se refiere.
Comenzó el primer teniente de alcalde explicando el proceso de elaboración del Plan General, los trámites burocráticos, los administrativos, los legales; también hizo mención a la participación vecinal en el mismo y al diagnóstico del equipo redactor sobre la situación de La Cuesta. Con todo, Clavijo advirtió de que no es oro todo lo que reluce y que aquello que pidieran no sería incluido sí o sí en el PGO, sino que su viabilidad estaría condicionada por el dictamen de los técnicos y, sobre todo, de lo que dice la ley. "Hay muchas leyes que cumplir y el margen de maniobra no es tanto", vino a decir el concejal.
El turno del público.- Tras este breve resumen llegó el turno del público, de los vecinos, que en su mayoría destacaba por su antigüedad en el barrio. Aún así, la gran mayoría cayó en el error consciente de preguntar por lo suyo, cuando lo que se buscaba era hablar de lo de todos, del barrio, para ser más exactos. Alcantarillas, olores de perros, barandillas, rasantes en las aceras, problemas con las ratas, solares convertidos en estercoleros, mantenimiento de los edificios, contenedores de basura. Valgan como ejemplo estas sugerencias de los vecinos para acreditar que el espíritu de la reunión no fue el que se pensaba a priori.
Clavijo lo repitió tantas veces como fue posible, pero el empeño de los vecinos por solucionar lo propio pudo más que las peticiones de nuevas infraestructuras. Así, cada vez que alguien del público daba con la tecla y sugería una zona verde, un puente o una instalación deportiva, el concejal de Urbanismo sonreía y felicitaba al interlocutor por su acierto.
Visto lo visto, casi cobró más protagonismo la concejala de zona que Fernando Clavijo o Roberto Remiro, a los que se les supone un mayor conocimiento del documento que tienen entre manos. Lástima que algunos vecinos no aprovecharan del todo para saber más sobre el PGO, para escucharlo de boca de sus hacedores y no para, simplemente, depositar en una urna su aspiración para el Plan General del futuro. Y luego vendrán las quejas.
Sobre las zonas verdes.- En contra de la actitud particular de algunos, otros vecinos tomaron la alternativa y encauzaron la reunión por el tema de las zonas verdes. Pero con autocrítica, ya que son conscientes de que son ellos mismos los encargados de ensuciar lo público.
Especialmente activo estuvo el presidente de la Fav Aguere, Paco Barreto, que pidió de todo: zonas verdes, instalaciones deportivas, centro de mayores, alturas de viviendas, la situación de los comercios y la necesidad de aparcamientos. Otros pidieron guarderías y alguna que otra solución para los problemas de tráfico que provocará la Línea 2 del tranvía.
Con todo, resulta loable la actitud de los miembros del ayuntamiento por escuchar lo que los vecinos tienen que decir sobre el PGO, aunque sean pocos los que aprovechen la oportunidad; no obstante, la excesiva querencia de los asistentes a estas reuniones por solucionar lo que les afecta más directamente pone de manifiesto que a La Cuesta, a sus habitantes, hoy por hoy, les preocupan más los pequeños problemas, con los que tienen que lidiar diariamente, y apenas prestan atención a los que no están a la vista, como los del PGO.
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