COLPISA, Moscú
Nunca antes se había iniciado con tanta celeridad el trámite de una iniciativa legislativa como la propuesta de reforma constitucional que ayer envió al Parlamento el presidente ruso, Dmitri Medvedev. El anteproyecto está destinado a aumentar el mandato presidencial hasta los 6 años y también la legislatura de la Duma (Cámara Baja), que se prolongará 5 años. La Carta Magna rusa contempla ahora un período de 4 años de duración, tanto para el jefe del Estado como para los diputados.
El presidente del Consejo de la Federación (Cámara Alta), Serguei Mironov, dice que todo el proceso hasta la aprobación en las dos Cámaras se habrá culminado antes de que finalice el presente año y las nuevas enmiendas podrían entrar ya en vigor a comienzos de 2009.
Medvedev anunció su intención de alargar el mandato presidencial y la legislatura en su primer discurso sobre el estado de la nación, pronunciado hace una semana. No explicó qué necesidad hay de abordar tales cambios. "No se trata de una reforma de la Constitución, sino de una corrección", afirmó entonces. "No afectará a la esencia de las instituciones existentes", aseveró.
Sin embargo, nadie entiende para qué hace falta ahora, en un momento en el que se supone que las autoridades deben concentrarse en evitar que la crisis financiera mundial arrastre a Rusia, una reforma de tal envergadura. El Partido del Kremlin, liderado por el primer ministro, Vladimir Putin, barrió en las legislativas de diciembre pasado. Obtuvo 315 de los 450 escaños que tiene la Duma.
Eso sin contar los 78 diputados de sus dos formaciones satélites (los ultranacionalisas de Vladimir Yirinovski y Rusia Justa de Serguei Mironov). La única oposición es la del Partido Comunista con sus 57 escaños.
Por si fuera poco, Medvedev, propuesto por Putin como candidato, arrasó en los comicios presidenciales de marzo. Obtuvo más del 70 por ciento de los votos y tomó posesión en mayo. Con tal nivel de apoyo y sólo medio año en el poder, los analistas se devanan el cerebro tratando de descifrar qué oscuros intereses hay detrás del inesperado lance del primer mandatario ruso.
El diario Vedomosti aseguraba la semana pasada, citando una fuente del Kremlin, que el objetivo de toda la maniobra podría ser devolver el trono a Putin en 2009 para que permanezca al frente del país dos mandatos más, de 6 años cada uno, es decir, hasta 2021.
Medvedev se encargaría de llevar a cabo la reforma constitucional y las medidas sociales más impopulares y, bajo el pretexto de la entrada en vigor de una nueva Carta Magna, dimitiría y convocaría nuevas presidenciales.
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