ESA INCOMPRENSIBLE maniobra financiera estatal por la que los bandos van a recibir una cantidad de millones de euros tal que no especificamos por nuestra torpe capacidad para entender cifras y números, montante cuya procedencia está en dinero público, esto es, en aquel que los españoles, como borregos, depositamos en las arcas del Estado a través de impuestos de todos los colores, esa operación, decimos, la define el Gobierno central como venta de activos de bancos y cajas al Estado.
Contemplamos una especie de simulacro ante la opinión pública que asiste, estupefacta, a una decisión incompatible con el sentido común pero perfectamente explicable en el mundo de la economía. Se trata, ni más ni menos, de ayudar a los ricos en dificultades. Es lo formidable que ha traído consigo esta anunciada crisis internacional. Ya no son sólo los pobres los que pasan calamidades. En estos primeros años del siglo XXI, se suman a esta desgracia los ricos, los altos directivos de empresas de todo tipo a los que hay que echar una mano para que puedan llegar a fin de mes pagando sus inimaginables blindajes... después de haber realizado una pésima gestión con dinero ajeno, el nuestro, que confiamos a las entidades financieras para su costosísima custodia en forma de distintas comisiones. Es el capitalismo más duro, que ha encontrado en los distintos gobiernos socialistas y "populares" a los más férreos defensores de las usuras contemporáneas. Sobran nombres, apellidos y ejemplos que figuran en la historia reciente de España y que no deberían olvidarse como paradigma de una política falsa cuyo fin ha sido y es el de perpetuarse en el poder a costa de la buena fe de los ciudadanos de a pie.
Engaños y más engaños frente a las realidades que, cada año, chocan con los datos rigurosos de Cáritas que, curiosamente, nada tienen que ver con los que aporta el gobierno de turno y que ya vienen convirtiéndose en un insulto permanente al pueblo. Así, de una manera civilizada, sin fraudes en los mensajes, podemos estampar en la frente de los gobernantes lo que sucede de verdad. Claro que, lo que sucede de verdad importa bien poco a los que han convertido este país en su cortijo y al final es el trabajador el que paga la ristra de dispendios altamente lujosos, el mismo que deposita su voto en una persona y el que confía en un banco o en una caja para guardar las cuatro perras que pueda ahorrar.
Todo esto abre las puertas a las conjeturas y nadie entiende cómo es posible esta decisión política conociendo los altísimos beneficios de los dos bancos más importantes de España. El anuncio de éstos ha sido la ofensa más grande que jamás haya recibido un pueblo en dificultades económicas. La Revolución Francesa comenzó por hechos similares. Es comprensible, por otra parte, que se hayan creado ciertos recelos entre las empresas punteras del país que comprueban cómo les ponen una serie de trabas a la hora de solicitar créditos, frenando así sus actividades, con lo cual la bola de nieve crece y crece afectando a todos los sectores, a casi tres millones de parados en toda España y a un sinfín de medianas y pequeñas empresas, creadas de la mayoría de los puestos de trabajo.
En Canarias ya rozamos los 200.000 parados y los que tienen la fortuna de conservar un empleo perciben el segundo sueldo más bajo del Estado, sólo por encima de los de Extremadura. Numerosos colectivos ven, impotentes, cómo descienden sus salarios reales por la imparable inflación. Pero, ante la dichosa crisis, nuestro bienamado Gobierno de Canarias sigue el mismo camino que esos altos directivos citados. Así, la Presidencia gastará en 2009 unos 15.000 millones de pesetas. Los sueldos de los miembros del Gobiernos, altos cargos, asesores, directores y gerentes de las empresas públicas, significarán unos 2.600 millones de pesetas. Eso sí, todos se congelarán las remuneraciones en los presupuestos para 2009... después, y no antes, de las subidas experimentadas en 106 altos cargos por un total de 15 millones de euros. El presidente gana 14 millones y medio de pesetas; el vicepresidente, 13; y los consejeros, 12 y medio. Traslademos estas migajas al Parlamento, cabildos y ayuntamientos. Es una manera de estar también en crisis. Con estos sueldos congelados, al menos, han tenido la iniciativa de reunirse con los responsables de los bancos y cajas en nuestro Archipiélago para trasladarles la preocupación que perciben en la ciudadanía y solicitarles apoyos y flexibilización en la gestión. Esperemos que esa inyección económica estatal llegue hasta Canarias y no se quede en los lujosos despachos de Madrid para uso y disfrute de sus millonarios inquilinos blindados.
Mientras, Cáritas en Tenerife, ante el aumento en un 50% de sus ayudas, solicita colaboración ¡para pagar las facturas de agua, luz, medicinas y comida! Colaboración que, por descontado, no llega desde ninguna parte. Y es que hay crisis y crisis.
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