EL VECINO de edificio, de un amigo cercano, es un padre de familia muy autoritario, extravagante y simplón -en el mejor sentido de la palabra- . Su hijo, mayor de edad, soltero, reside en una casa alquilada cerca de la familia, porque deseaba tener un cierto nivel de autonomía, a la vez que no marcharse demasiado lejos, por si las moscas. Recibe una asignación económica mensual del núcleo familiar, con la que tiene que hacer frente a los gastos de alquiler de la vivienda, el teléfono, luz, agua, comida, transporte y otros gastos menores, pues, aunque parece independiente, todavía está estudiando y vive parcialmente a cuenta de la dotación paterna.
Muchas veces, hablando con el padre, que es un vanidoso compulsivo de mucho cuidado, el hijo, Rayco, ha intentando que le otorgue mayor libertad de decisión. Partiendo de su asignación, quiere trabajar y ya hace "pinitos" por las noches: negociar con las compañías de teléfono para optar a la tarifa más barata posible, quiere hablar con el banco para llegar a determinados acuerdos financieros (tarjeta?), quiere hablar con Unelco, con Enmasa o Aqualia, pero su padre lo bloquea y le impone el "pack". No lo permite y el chico o corta o traga. Todo está a su nombre, mancomunadamente, y el vecino no mueve ficha ni se fía del crío de veintitrés tacos.
Y todavía peor, el padre no le ingresa a principio de mes, sino que incluso se retrasa y muchas veces recibe su asignación en el siguiente mes. Teniendo, el pobre y frustrado "pibe", que hacer verdaderos malabarismos para encajar sus gastos fijos.
Y hasta ahí es un caso particular. Generalizo y utilizo la situación descrita para expresar que no la está sufriendo únicamente el hijo de ese vecino del amigo. Está sucediendo en todos los centros educativos de Canarias. La consejería ingresa mal y tarde (a fecha de hoy, parte de los centros no han recibido ingreso alguno correspondiente al presente curso). Con ese dinero, los centros tendrían que pagar todos los gastos fijos más los gastos ocasionados por las actividades educativas normales. ¿Es culpa del Estado central, que no deriva a la Administración canaria? ¿Es culpa de la Administración canaria, que no administra con acierto? ¿Es culpa del cha, cha, cha...?
Para este problema concreto voy a poner dos ejemplos, de muchos que existen y que representan una mala gestión de fondos públicos por parte del Gobierno autónomo. Los centros no pueden buscar la tarifa más económica y barata dentro de las distintas opciones que ofrecen las operadoras de telefonía (hoy se llama mucho a los móviles de los padres desde una línea fija, y la factura sube mucho al final del mes). Tienen que pagar el agua como una familia de 4 miembros (existen centros de 200, 300 y más alumnos), y tienen prohibido negociar con los proveedores, ¿por qué será?
Es decir, los centros educativos de nuestra comunidad gastan la parte más sustancial de su asignación corriente, alrededor del 80%, principalmente, en agua, luz y teléfono. Si estamos en época de vacas flacas vendría bien racionalizar este apartado y establecer una cierta autonomía "de mejora" por centro, dentro de los parámetros y acuerdos generales de la comunidad educativa con los diferentes actores económicos privados, y, sobre todo, mayor transparencia y comunicación para la gestión de los escalones inferiores.
Paradoja: esta situación, ¿es la que define la Consejería de Educación como "autonomía de los centros"?
Cambiando el juego pa'l otro lado del campo, nos encontramos en una fase del conflicto de la "homologación versus calidad" en la que los profesores mayoritariamente están intentando "despolitizarse". Haga usted lo mismo, D. Paulino Rivero. Primero cúrese y salga del Doctor Negrín, que ya supongo y después, con la excusa de que le mandaron una piña y medio zumbado, le vino la luz, haga el favor de hacer una pequeña remodelación o reestructuración de gobierno. Quite (de forma amistosa, consensuada y pactada con la interesada) a la señora consejera de ese sitio, hay más. Por ella, por la dinámica que se estableció, por usted, por su partido, por los padres y, sobre todo, por los alumnos.
Nadie dice que la consejera sea mala persona, hasta puede que una digna gestora, lo que sea; pero ahora, en este otro escenario, estorba.
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