COLPISA, Estambul
A las enfermeras turcas las llaman "ángeles de la salud". Por eso se ha bautizado así un proyecto de prevención de enfermedades crónicas que reconoce públicamente a las mujeres lo que todo el mundo sabe: que son las principales agentes de salud y que su adecuada formación sanitaria es la mejor garantía para conseguir una sociedad saludable.
Todo un reto cuando acechan graves sombras patológicas, como el 40% de personas obesas (el 15% de ellas con diabetes), como la hipertensión galopante (58% entre 45 y 64 años, 80% por encima de los 65) y como el colesterol oculto (el 57% de quienes lo tienen alto ni siquiera es consciente de ello).
Iniciado en 2007 por Novartis en colaboración con la Asociación de Mujeres Turcas (AMT, creada en 1924), el proyecto llegó en su primer año a 4.000 madres y esposas de 26 ciudades, la mayoría amas de casa de familias humildes (un 25% sin alfabetizar) y con limitado acceso a programas sanitarios.
Todas ellas han recibido de especialistas formación básica sobre hipertensión, diabetes y colesterol para que sepan prevenir esos riesgos y difundir el mensaje en su entorno.
En este 2008, el foco se ha ampliado a otros problemas (asma, enfermedad pulmonar obstructiva crónica y vejiga hiperactiva) y a nuevas ciudades, con el propósito de cubrir todo el país.
Y el éxito conseguido ha aconsejado añadir en 2009 un argumento preventivo más para favorecer la detección precoz del cáncer de mama.
Éxito palpable
El éxito, además, se ha medido. El número de personas que nunca se ha tomado la tensión ha bajado un 47%.
El de quienes no conocen su cifra ideal de presión arterial ha descendido aún más, un 65%.
Y también se ha progresado, aunque no tanto, en los grupos que carecen de información sobre la diabetes (28% menos) y sobre el colesterol (16% menos).
De hecho, esta constatación ha llevado a modificar los contenidos de las charlas sobre ambos temas para que su impacto preventivo sea mayor.
Las propias mujeres lo ratifican, sin ocultar su satisfacción por el reconocimiento público de su protagonismo sanitario en una sociedad que no brilla precisamente por la igualdad.
La presidenta de la AMT, Sema Kendirci, recuerda el pésimo lugar de Turquía en la clasificación mundial de la equidad de género (Social Watch la coloca en el puesto 137, a años luz del 12 de España), y advierte de que "las madres son el pilar de la familia para la salud".
Las turcas "están discriminadas, pero su papel es clave para las futuras generaciones", añade, antes de insistir en que "la educación para la salud no sólo es fundamental para su empoderamiento" y participación plena en la vida política y social, sino también para conseguir "un mejor futuro para todos".
Beneficio social
Basta ver los datos y previsiones de la Organización Mundial de la Salud y de la revista médica "Lancet" para valorar la trascendencia de esa tarea preventiva femenina.
Las enfermedades crónicas se llevaron 35 millones de vidas en 2005, de las que el 80% correspondió a países de ingreso medio y bajo. Y dentro del mundo en desarrollo, el 80% de la mortalidad por ese tipo de dolencias tuvo lugar en 23 países, entre ellos Turquía, que en conjunto contabilizaron 23 millones de muertes de 2005.
Si no se hace nada, esa cifra subirá hasta 34 millones en 2030. Si se hace lo suficiente para rebajar un 2% anual esa mortífera tasa, podrían ahorrarse 24 millones de vidas hasta 2015.
Pero esa "ganancia social" también se ve en cada pequeño testimonio de las mujeres implicadas. Como el de Karanfil Ekinci, que a la muerte de su esposo echó en falta una mejor educación para conseguir un buen trabajo y sacar adelante a sus dos hijas y un hijo. Lo logró, pero a costa de grandes sacrificios y gracias a la ayuda de la AMT.
Ahora devuelve aquel favor con su compromiso con el proyecto "Ángeles de la Salud", donde "he aprendido mucho sobre enfermedades, pero, más que eso, he aprendido a explicar los problemas al médico".
Además, corre la voz preventiva entre sus vecinas. Y una de sus hijas sigue su huella para mejorarla: "Ha estudiado enfermería, está haciendo prácticas en un hospital y quiere especializarse en patologías femeninas".
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