M.CH., Los Llanos
Han transcurrido 20 años desde que se aprobó la Ley de Protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del IAC o la popularmente conocida como "Ley del Cielo" (se le dio luz verde el 31 de octubre de 1988, pero se empezó a aplicar en abril de 1992) y aún quedan unos pocos municipios en la Isla que no han terminado de adaptar su alumbrado. El último en reformar su sistema de luminarias públicas, acogido a una subvención a cargo de un convenio entre el Ministerio de Educación y Ciencia y el Cabildo insular, ha sido Los Llanos de Aridane.
Hace escasas semanas la ciudad llanense, que cuenta con el casco urbano más extenso y poblado, finalizó su proceso de transformación del alumbrado de las calles y el resultado no convence a la ciudadanía, según afirman desde el ayuntamiento. Tras comprobar el nivel de luminosidad con el que se han quedado las principales vías de la ciudad, el grupo de Gobierno llanense (CC) ha manifestado su descontento y preocupación por la falta de iluminación en muchos puntos vitales del casco, sobre todo en las zonas de influencia de lo que se ha llamado "Zona Comercial Abierta".
Al respecto, según aseguró a EL DÍA el alcalde, Juan Ramón Rodríguez Marín, "la ciudad se siente casi ciega por las noches, porque hemos perdido mucha intensidad lumínica en las principales calles del casco urbano, así como en puntos dispersos o periféricos del mismo. Evidentemente, tras detectar este problema, con las quejas que nos han llegado, nos hemos preocupado por el inconveniente que el mismo supone para el sector comercial de este municipio así como para la actividad económica que se genera los fines de semana en el centro, teniendo en cuenta que Los Llanos concentra casi todo el ocio nocturno del Valle de Aridane".
La escasa intensidad lumínica se considera un problema y el consistorio quiere darle una solución. Por eso, se ha planteado, también con el apoyo de las administraciones supramunicipales, buscar una salida que no sea contraria a la Ley del Cielo, pero que evite que la ciudad esté "apagada" por las noches. "Lo que pretendemos -afirmó Rodríguez Marín- es mejorar la iluminación de las calles, ganar más visión, pero sin tener que incumplir los parámetros estipulados en la Ley. Ahora mismo, somos de los que menos contaminamos pese a contar con el mayor casco urbano de la Isla y una extensión importante de núcleos rurales consolidados".
Al respecto, el mandatario local habla de la necesidad de encontrar un equilibrio entre las necesidades de una ciudad comercial que necesita más luz y la calidad ambiental del cielo de la Isla.
Tras 20 años en vigor, la adaptación de la Isla a la Ley de Protección de la Calidad Astronómica de los Observatorios del IAC ha supuesto la reducción potencial de la contaminación lumínica en un 50% aproximadamente, lo que ha permitido contar con uno de los cielos más limpios y oscuros del mundo, además de un considerable ahorro energético transformado en miles de euros anuales para las Administraciones locales palmeras. Sin embargo, siguen surgiendo pegas entre la población por los costes sociales que se afrontan en la Isla.
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