A MUCHAS personas parece que les molesta que hablemos del Realejo Bajo y que pasemos de puntillas por el Realejo Alto. Pues bien, ante tales comentarios, tengo que añadir que a mí me es indiferente escribir de Arriba o de Abajo, teniendo en cuenta que ambos municipios forman el actual municipio de Los Realejos. Lo que pasa es que para mí es más cómodo hacerlo de aquellos lugares que frecuento a diario. Sin embargo no tengo nada en contra de los vecinos de arriba, sólo que desconozco la realidad, y para no meter la pata en lo que pueda escribir prefiero no hacerlo.
En el Realejo de Arriba hay muchas personas que posiblemente puedan ocuparse de los problemas que por esos lugares ocurren, y denunciar públicamente lo que sucede en busca de soluciones inmediatas, al igual que lo hacen a determinadas televisiones locales con sus mensajes. Sería la mejor solución.
Por otra parte, estoy informado de lo que ocurre en el parque de la Magnolia. Pero antes de dar mi personal opinión, prefiero ver lo que pasa en este lugar. Pues no me llevo de lo que dicen los políticos ni les hago campaña.
Lo mismo ocurre en Icod el Alto, donde también existen problemas entre los vecinos y el ayuntamiento. Y si seguimos comentando cosas, también en la Cruz Santa y Palo Blanco los vecinos no están nada contentos con la actuación del Ayuntamiento. Todo eso y mucho más está en la boca del vecindario, pero nadie es capaz de realzar las correspondientes quejas, y claro, yo no pertenezco a ningún grupo político en concreto, y por consiguiente los problemas que puedan existir es cuestión de que los resuelvan las AA.VV. O los ciudadanos, que son en primera persona los afectados.
También es verdad que a nuestro alcalde se le ha metido en la cabeza no hacer caso a las quejas que le puedan llegar a sus manos, y suele dar la callada por respuesta, y se suele olvidar que el cargo que hoy ocupa se lo han designado los ciudadanos con sus votos.
Menos mal que los cargos públicos, no son ni mucho menos vitalicios, que si los fueran, Dios nos coja confesados.
En fin, notamos que nuestro municipio se merece mayor atención desde el consistorio local, y, sobre todo, que los políticos que forman el grupo de gobierno escuchen a los ciudadanos con atención y les resuelvan sus problemas. Ahora echamos en falta al ex-alcalde don José Vicente González Hernández, pues por lo menos tenía la valentía de escuchar a los vecinos y atenderles. Don Oswaldo Amaro sólo atiende a sus compañeros o simpatizantes de su partido, que, por otra parte, pasa por unos momentos nada gratos, y si no que se lo pregunten a los vecinos de San Agustín o el Movimiento Vecinal San Agustín (M.V.S.A.).
Y aunque parezca fino el "bordado", hay muchos comerciantes que no están de acuerdo con los trabajos que se están llevando a cabo en esta zona céntrica de este lugar, pero ya ven, el alcalde no quiere rectificar su postura y está actuando en contra de la voluntad popular perjudicando por supuesto, a su propio partido, CC. Aunque el hombre ya se ha decantado que es simpatizante de Centro-Izquierda. O sea que en C.C. caben todas las ideologías habidas y por haber, sin problemas de ninguna clase, pues lo que importa son, a fin de cuentas, los votos.
Así nos va, y con esta clase de "bueyes" tenemos que seguir arando hasta el año 2011, y al Realejo Bajo, al que algunos consideran como el casco histórico, sólo lo recuerdan cuando hay fiestas por aquello de figurar, o por la comedia "Realexo" que dicen trajo unos 10.000 visitantes, pero me gustaría saber quién tuvo tanto tiempo libre como para realizar esta importante suma que a mí no me cuadra; o será que las matemáticas no tienen cabida en mi débil memoria, pero a otros sí que les falta sensibilidad y ser más fieles a la hora de la verdad, pues el pez suele morir por la boca.
En fin, nos acercamos a fechas tan importante como la víspera de San Andrés, después la Inmaculada, y luego nos llegará la Navidad, Fin de Año y Reyes. La crisis económica que nos afecta hará huella, pero como los políticos tienen sus nóminas bien aseguradas, de seguro que no les faltará el turrón. Pobres de aquellos que esos días se las ven y se las desean entre amargos sudores, frío y lágrimas. Y ellos, los políticos, tan campantes...
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