JORNADA, S/C de Tenerife
La nueva derrota del Tenerife y la manera de encajar los dos goles que le sirvieron al Levante para quedarse con los tres puntos en juego, han avivado el debate sobre la conveniencia de sustituir al portero Luis García, que, pese a las críticas que soporta, no se esconde e incluso comparte sus sospechas de que su condición de titular podría tener las horas contadas.
Ayer, cuando se le preguntó si entendería que José Luis Oltra se decidiera por alinear a Aragoneses en el próximo encuentro, recordó que "estamos recibiendo muchos goles, por unas cosas y por otras, y es lógico, porque tampoco hay que ser ignorante, pensar que seguramente se lo ha planteado o se lo está planteando". De cualquier modo, aseguró que intenta "hacer las cosas lo mejor posible" y espera "jugar el domingo".
Sin el ánimo de eludir la culpa que le corresponde, el toledano confesó que se siente señalado, ya que es "el máximo responsable" de casi todos los tantos que lleva en contra el Tenerife y considera normal que "todo el mundo mire al portero". En particular, reconoció que no estuvo afortunado en la acción que dio paso al primer gol del Levante en el encuentro del sábado. Así contó la jugada: "Tiran un balón fácil, veo que voy a chocar con Álex Geijo y lo hago mal, porque estoy más pendiente del contacto que de coger la pelota. Entonces, el balón rebota y se va por la línea de fondo. Pero no hay que olvidar que concedo un córner y no un gol. Después volvimos a defender mal a balón parado. Es cierto que no tuvo que haber córner, pero es verdad que hubo una segunda jugada totalmente diferente a la de mi error. Me siento partícipe y culpable de ese fallo, porque tuve que haber cogido ese balón y evitado todo el peligro".
Respecto al funcionamiento colectivo en el sistema de defensa en zona, instó a sus compañeros a "espabilar", al margen de que se elija esa modalidad o se utilice el marcaje al hombre. A su juicio, la clave para ser más contundentes en defensa está en "poner atención", y acudió al ejemplo del partido con el Rayo para explicarse mejor: "Jugando con diez, parece que nos pusimos las pilas y todo nos salió bien, porque no nos quitaban la pelota y nos centraban y sacábamos todos los balones. Hay que tener esa tensión y esa mala leche en las jugadas a balón parado".
Por último, Luis García llegó a a conclusión de que "cuando tenemos un partido controlado y únicamente nos crean ocasiones a balón parado, parece que el equipo tiene el temor de hacer una falta cercana al área y que se nos pueda venir abajo todo el trabajo por detalles. Entonces, nos falta ese punto de mala leche y decir: mira, estamos dominando al rival claramente y no vamos a perder por pequeños errores o por un simple balón que nos cuelguen al área".
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