Delirante de gozo
A Disa, en el setenta y cinco aniversario de su fundación, con mi afectiva felicitación y afable cordialidad.
Quince lustros te contemplan
y yo que testigo he sido,
por navegar en tus mares,
de tus afanes crecidos,
pongo proa hacia tu esencia
tan íntegra en voluntades.
Una raza de insulares
y del continente hispano
valiente fue con su hazaña
que arropó en su combate
esa lucha que no en vano
lumbre le dio a sus palabras.
Ahora se funden y abrazan
hermanadas tus facetas
en la voz de esas edades
que por mor se desparraman
en un quehacer de gigantes
y a la par se compenetran.
En ti pasé luengos años
animados por mi alma,
mundanos de vehemencia,
y yo no puedo olvidarlos
ni dejar su aroma inquieta
en un silencio sin llama.
Por eso, mi canto armonioso
no omite tus enseñanzas,
ni tu culto apostolado,
y mi júbilo te ensalza
tan insaciable de halagos
y devaneado de gozo.
Desde este mi poema,
mis aires van a tu vida,
a este tu quehacer sin pausa,
y al cubrirme de esperanza
anhelo con suma albricia
tus Memorias sin reserva.
Juan Antonio López de Vergara y Batista
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