INDIGNACIÓN y patriotismo. Esos son los sentimientos que nos han invadido el pasado domingo, tras leer las declaraciones de dos sujetos (un sujeto y una "sujeta", para no saltarnos las nuevas normas de igualdad de sexos) sobre el futuro de CC. Una indignación que nos corroe, pero también un patriotismo que nos impulsa a seguir adelante. ¿Es posible que alguien manifieste estupideces como las que le hemos leído a Claudina Morales, nueva presidenta del nacionalismo oficial canario, y a Luis Mardones, ex diputado en Madrid y actualmente conferenciante habitual por estas latitudes, referentes a la soberanía de Canarias? Nos quedamos de piedra ante los desbarres de uno y la otra sobre el futuro de nuestra tierra. Podemos entender que Juan Fernando López Aguilar o José Manuel Soria, representantes de partidos estatales cuya prioridad es mantener este Archipiélago en su ignominiosa condición de finca colonial de los españoles, consideren que existen asuntos más acuciantes que alcanzar nuestra libertad como pueblo. No comprendemos, en cambio, que un nacionalista piense de la misma manera. Porque si un nacionalista no aspira a que su país tenga el estatus de nación soberana, ¿qué puñetas de nacionalista es?
A la vista de sus declaraciones, deducimos que tanto doña Claudina Morales como don Luis Mardones prefieren continuar sometidos a sus amos de Madrid, en vez de ser libres. ¡Qué hombría la exhibida por uno y qué mujería (si se nos permite un término que resulta significativo aun sin estar en el diccionario) la mostrada por la otra. Habla Claudina Morales de un nacionalismo integrador, democrático y constitucional. ¿Es que ha de ser la Constitución española nuestra hoja de ruta en el camino hacia la soberanía? Insistimos una vez más en que acatamos la Constitución española por imperativo legal, y en que la respetaremos cuando seamos un país libre por ser la Carta Magna de una nación amiga, pero nada más. El hecho de que la Constitución de 1978 diga que Canarias forma parte de España tiene igual validez que si afirmase lo mismo, por ejemplo, de las islas de Cabo Verde. Es decir, ninguna.
Mardones va más lejos que la presidenta de CC en sus disparates políticos, al afirmar que existen demasiados problemas importantes para andar perdiendo el tiempo en discusiones soberanistas. Unas manifestaciones, insistimos, comprensibles en el caso de políticos encuadrados en el PSOE o el PP, pero no en un nacionalista. ¿Por qué dice esto Luis Mardones? Una interesante pregunta de fácil respuesta: Mardones habla así porque en el fondo no es un nacionalista auténtico, sino un arribista político; un buscador del sol que más calienta en el patio de la insensatez, donde deambula acompañado por otros que hemos citado repetidamente en anteriores editoriales y comentarios, para vivir bien (como lo ha estado haciendo demasiados años) con un sueldo nada desdeñable que pagan los sufridos canarios.
Con la venia, una vez más, de nuestros lectores por el lenguaje empleado, ¿qué coño de nacionalismo es ese, señora Morales y señor Mardones? ¿Por qué no se marcha usted, doña Claudina? ¿Por qué no sigue realizando las tareas de las que se ocupaba hasta ahora y deja en paz a los canarios? ¿Qué invento de nacionalismo es ese en el que usted milita? Siga cobrando el sueldo, si ese es su deseo, pero no atenúe las ansias de libertad de este pueblo.
Por otra parte, ¿qué beneficios para el Archipiélago ha logrado Luis Mardones durante todos los años en que ha sido diputado? De él sólo nos cabe decir que ha sido tan nefasto para estas Islas, sobre todo para Tenerife, que lo eligió confiadamente en una lista electoral cerrada, como el PP y el PSOE, partidos inútiles para Canarias salvo para Canaria, pues son formaciones políticas entregadas a la tercera isla. ¿Cómo es posible que alguien con la experiencia y la honradez política de Mardones pueda decir que existen problemas más importantes que el debate para lograr la soberanía? ¿Es que quiere usted, don Mardones, vivir en una jaula, cuya puerta abren y cierran los españoles para echarle el alpiste y la hojita de lechuga? ¿Es que desea continuar como súbdito de los godos, al igual que usted, doña Claudina? Con su actitud ambos impiden la libertad de los canarios, la dignidad de los canarios y la consecución de la nación canaria.
Estamos consternados. Estamos conmocionados y al borde del colapso. Indignados ante el ignominioso espectáculo de unos políticos que alardean de defender las singularidades de su tierra. Lo que en realidad ha hecho Mardones durante tantos y tantos años es tomarle el pelo a los canarios y cobrar el sueldo. ¿Acaso no son los isleños seres humanos que, como tales, aspiran a su libertad? ¿No se han enterado doña Claudina y don Luis que no queremos seguir sojuzgados por los mandos de la Metrópoli?
Doña Claudina: usted, los nacionalistas tibios, los amantes de la españolidad de estas Islas y los que temen salir de la jaula serán despreciados en el futuro por no haber querido reivindicar las tierras, las aguas y hasta el cielo de sus antepasados vilmente asesinados por los conquistadores, por tropas españolas a las que seguimos sometidos en el plano político de una forma harto vergonzosa. ¿Cómo puede hablar usted de integración en la Constitución española? ¿No quedamos en que es imposible alcanzar la libertad política de Canarias mientras sigamos sujetos a esta Constitución? Hoy más que nunca las Islas necesitan guiar su andadura con políticos que razonen y trabajen para el pueblo, y no por la podredumbre que sólo piensa en términos mercantilistas; que sólo ansía cobrar su sueldo. ¡Cómo se han divertido ustedes durante años y años a costa de los canarios! ¿No es mejor optar por la grandeza de ser canarios en el mundo, en vez de ciudadanos ultraperiféricos? Ahora, lo repetimos y lo seguiremos repitiendo, no nos hacen caso en los foros a los que acudimos. Nos miran con el interés que despiertan las aves exóticas, pero nada más. Porque, ¿qué otra cosa son sino rarezas Ana Oramas, José Luis Perestelo y Alfredo Belda? ¿Qué ha sido Luis Mardones a los ojos de los españoles? Qué lamentable, por otra parte, el que Miguel Zerolo deba hablar entre líneas por temor a la persecución a la que está sometido. Ni presumimos de valientes, ni le exigimos temeridad a nadie. Tan sólo nos consideramos patriotas dolidos por la vil masacre que sufrieron nuestros antepasados. Por eso concluimos con unas palabras de Juan Ramón Vera, sacerdote independentista, cuando afirma que ahora ya no es tan fácil tratar de confundir a nuestro pueblo, pues existe una conciencia colectiva que brota de la fuerza de la sangre de los guanches que todos los canarios llevamos dentro.
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