EL PRESIDENTE electo de los Estados Unidos de América ha hablado, por primera vez después de haber ganado las elecciones, a sus miles de seguidores congregados en Chicago, para anunciar "una nueva era" del liderazgo mundial, dice, al que no piensa renunciar su país. Esta forma de coger por el mango la sartén del dominio del mundo, añadió Obama, es un símbolo de democracia y de esperanza. Y como Obama ganó por una mayoría abrumadora, habla con verdadera autoridad. En esto, que en la parte de acá del globo terráqueo se escucha y se ve por su televisión favorita, la de Polanco, que e.p.d., al presidente del Gobierno de España, don José Luis Rodríguez Zapatero, a quien el todavía presidente Bush no ha dejado acercarse ni a la puerta de rejas de la Casa Blanca, por su machada, incorrección y torpeza de no levantarse de la silla cuando pasó desfilando ante él la bandera de las barras y estrellas. Y hacer ese desprecio a un gringo, con perdón, es como defecarse en su madre o más. Zapatero, que se está viendo de nuevo repompillado en un sillón del Salón Oval de la Casa Blanca, se le llenó la boca y mostró su mejor talante para decirle a Obama que en España tenía su mejor amiga y su mejor aliada. Se le olvidó decirle que, con José María Aznar de presidente, EE.UU. había ya tenido su mejor aliado en España, a pesar de lo cual Bush no quería ver a Zapatero ni en pinta.
Pero mira por dónde, el mismo día, los medios informativos españoles publican la noticia de que el Ministerio del Interior ha rechazado tramitar la petición de asilo político de un hijo Zapatero, que con esta negativa y este lío se ve fuera eternamente de la Casa Blanca y de todos los guateques a donde esté invitado el presidente norteamericano, se queda confuso. Pero, al cabo del rato se ve aliviado por la llamada de Rubalcaba, quien aclara que se trata de una errata en la información. El que pidió asilo no es el hijo de Obama sino de uno de los hijos de Osama Bin Laden, el líder de Al Quaeda, quien debe de estar peleado con su progenitor y viene a refugiarse aquí, donde tampoco se tiene mucho cariño al terrorista internacional y desde aquí puede hacerle alguna putada a su padre.
Lo de la solicitud del retoño del mayor terrorista del mundo lo dijo ya el Alto Comisionado de la ONU y se estaba esperando a Omar Bin Laden, que así se llama el sujeto, quien estuvo retenido en la sala de autoridades del aeropuerto, hasta que se resolvió este asunto. Queda, pues, despejada la incógnita: Obama no tiene nada que ver con Osama. Es casualidad y Zapatero quedó tranquilo, y renueva la esperanza de visitar la Casa Blanca, mientras Barack Obama, el que estrena presidencia, queda también tranquilo.
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