COLPISA, Madrid
Conducía su vehículo cuando sufrió una parada cardíaca. El coche se paró en seco y se dio un fuerte golpe al volante. Los servicios de urgencia acudieron apresuradamente y le sacaron del vehículo para conducirlo a la ambulancia, mientras el paciente parpadeaba y respiraba de manera acelerada. Una vez en la UVI móvil, se le tomó la tensión y apreciaron que tenía las pupilas dilatadas. Presentaba un sudor frío y se quejaba.
Ya en urgencias le tomaron la tensión y las constantes vitales, donde observaron que unas pequeñas secreciones espumosas le salían por la boca. De ahí pasó al quirófano de cirugía cardíaca. Presentaba fracturas costales en la auscultación y no ventilaba por un pulmón. Le pincharon en el neumotórax y, acto seguido, se le aplicó el desfribilador y se le dio un masaje cardiaco.
También se le suministró un miligramo de adrenalina y se le entubó. Los parámetros iban mejorando y subía la frecuencia cardiaca. Se le colocó un tubo en el tórax y se le tomó de nuevo el pulso. El paciente ya estaba estabilizado. Su frecuencia cardiaca y su tensión eran normales. Pasó a planta.
El paciente en cuestión no es un ser humano. Se trata de "SimMan 3G", un nombre de ciencia-ficción para un robot inteligente tan sofisticado que parpadea, respira, llora, suda, habla, sangra, tose y vomita, además de presentar heridas. Es ya el simulador de pacientes más avanzado del mundo, una auténtica revolución tecnológica dentro del campo de la simulación médica. Su complejo software le permite reaccionar de forma independiente, sin necesidad de recibir las instrucciones desde el ordenador que lo controla.
Así, sus pupilas se dilatarán o contraerán en función de los estímulos externos, y no por orden del instructor, o reaccionará de un modo u otro dependiendo de la medicación administrada, su concentración y la dosis. De hecho, el prototipo, que simula a un paciente adulto, con el tamaño y el peso de una persona normal, reconoce y reacciona a más de cien fármacos y puede ser objeto de estudio para un gran número de casos médicos: complicaciones cardiovasculares, respiración, hemorragias, politraumatismos craneales y cervicales.... De esta forma, cubre todas las áreas de trabajo en la resolución de casos clínicos en pacientes críticos.
La única excepción de posible influencia exterior se produce a la hora de hablar. El prototipo puede emitir sonidos que dirige un instructor a través de micrófono, si bien puede tener grabadas previamente un gran número de expresiones: "Me duele", "me siento muy mal"...
El "maniquí" robótico, última generación en simulación clínica, tiene un objetivo muy concreto. Puede simular muchos síntomas de enfermedades para que los profesionales de la salud puedan entrenarse, aprender nuevas técnicas y mejorar sus diagnósticos para así conseguir una práctica clínica más perfeccionada, que redundará en una mayor seguridad de los pacientes "reales" y servirá para "salvar vidas", según Jorge Vilaplana, director gerente de Laerdal España, empresa creadora del simulador.
Este robot extremadamente realista fue presentado ayer en público y se pondrá a la venta a finales de este año. Su tecnología, como ha quedado demostrado, permite el "entrenamiento" de los profesionales sanitarios en cualquier ámbito: la calle, una ambulancia o un quirófano, lo que permite su uso durante todo el proceso de atención al paciente, desde el punto inicial donde surge la incidencia sanitaria hasta la estabilización hospitalaria. La Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona ya ha comprado un prototipo y hay un centenar vendidos en el resto del mundo.
Edemas y espasmos
"SimMan 3 G" tiene respiración espontánea y un control que le permite la simulación de un gran número de complicaciones médicas, como edemas o espasmos. Permite el acceso intraóseo en la tibia y el esternón, la posibilidad de inserción de un tubo de drenaje, el control de la presión arterial y presenta unas 2.500 variantes de ritmos cardíacos, en los que se puede aplicar la desfribilación y el marcapasos transcutáneo.
Lo más importante de la simulación viene al terminar, durante el proceso de análisis denominado "debriefing". La sofisticación del equipo permite grabar todas las acciones realizadas, a través de una webcam, y obtener así un informe detallado y cronológico. De esta manera, puede ser revisado por instructores médicos y alumnos, analizando qué hubiese podido ser mejorado y cómo, así como estudiar posibles soluciones alternativas. Su uso es esencial para la enseñanza en urgencias y emergencias, ya que el revolucionario robot puede conducirse al "escenario" real donde se ha producido un suceso sanitario similar.
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