L. GARRIDO, Santa Cruz
Los tiempos de crisis despiertan la creatividad de quienes trabajan día a día en el taller de costura del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Además, con la cercanía de la Navidad, incluso las instituciones miran a sus bolsillos para sobrellevar estas fechas de derroche económico lo mejor posible.
En la capital palmera, el taller de costura se ha convertido en la mejor herramienta para ahorrar. Cada lunes, un grupo de voluntarias se suma a las dos trabajadoras fijas con que cuenta esta fábrica de ideas. Su labor consiste en confeccionar para la Concejalía de Fiestas todos los vestidos y disfraces que encarga.
Del taller nacen desde banderas y manteles hasta los uniformes de la banda de música municipal y los trajes de carnaval. También la escuela de teatro se alimenta de los vestuarios que salen de esta factoría. Y la oferta se amplía a las necesidades del resto de concejalías que, en muchas ocasiones, requieren trabajos textiles como manteles y delantales.
El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma siempre ha cargado con el perfil de una institución deudora. El ingenio debe estar bien desarrollado para satisfacer las necesidades festivas de un municipio que cada cinco años celebra la Bajada de la Virgen, una tradición que sería muy laboriosa y, sobre todo muy cara, de no ser por el taller de costura que empezó, precisamente, en la pasada edición de 2005.
Desde entonces, todo el material se guarda en el vestuario situado en la calle El Pilar. El almacén conserva y organiza las piezas más valiosas y, aunque actualmente el trabajo esté focalizado en atender al desfile de Navidad, pueden verse las ropas de las fiestas de Mayo, las figuras de los gigantes y cabezudos... Un puzzle de colores en el que cada detalle tiene cabida con un poco de imaginación. Las características pelucas del baile del minué, los trajes de la representación teatral del carro alegórico e incluso los famosos gorros de los Enanos que bailan cada cinco años se recuperan y mantienen. La filosofía que siguen es la de rescatar todo lo que sobra como punto de partida para la creación.
El taller funciona como una auténtica planta de reciclaje de retales y otro tipo de materiales y, aparte del servicio de confección al Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, en el taller se organizan diversos cursos, contribuyendo a una labor pedagógica de una actividad que, con el tiempo, se ha ido perdiendo.
Algunos de los cursos que se imparten son el de costura industrial, recientemente clausurado, o el de diseño y creación de vestidos para la fiesta más famosa de los carnavales de la capital palmera, los Indianos. Con este tipo de iniciativas, además, se promocionan las tradiciones de la Isla y se fomenta para que los asistentes lleven el traje adecuado a la fiesta. Se conserva así una parte importante del patrimonio de la Isla.
Antes de existir este taller, todas las telas y retales se guardaban en el almacén general del ayuntamiento de manera que, un año después, cuando se quería recuperar esa tradición, los trajes estaban deteriorados o incluso se perdían. Se debía entonces confeccionar cada pieza desde cero o incluso comprarla terminada, con el coste añadido que eso supone.
Ahora no se tira nada. Todo se almacena y se reutiliza. Que el concepto del reciclaje no es tan nuevo como parece y no sólo se aplica a los vidrios y latas. En este recinto cualquier idea es factible. Y cualquier detalle sobrante puede ser muy importante para las pequeñas piezas de arte que estas mujeres crean con aguja, hilo y mucho empeño.
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