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JESÚS LÓPEZ MEDEL

Santiago de Compostela 1948-2008. Peregrinación de jóvenes católicos

2/nov/08 07:30
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UNA BREVE HISTORIA. En la España, ya difícil, de febrero de 1936, que venía arrastrando la Ley de Confesiones y Congregaciones Religiosas (junio 1933), ante cuyo proyecto inicial Ortega y Gasset se opuso con uno de sus más brillantes discursos parlamentarios -los jóvenes católicos de entonces se oponían al sectarismo religioso de la II República Española-, don Manuel Aparici -un joven dirigente "converso", hoy en proceso de beatificación- se desplazó a Roma. Habló con el Papa Pío XI y le expuso la situación. Y qué cabría hacer por la juventud española. De la conversación salió la idea del lanzamiento de una gran peregrinación. Se trataba de reencontrar la Iglesia peregrina a través del Camino de Santiago. La Guerra Civil-Cruzada lo impidió. Aunque hubiese algunas particulares, como las de Zaragoza o Covadonga. La II Guerra Mundial, en 1939, hizo postergar la idea.

En 1948, se convocó la peregrinación denominada De los 100.000. Años de dos posguerras mundiales, de cartilla de racionamiento, de muchas limitaciones de circulación. Pero todas las provincias de España, desde las más lejanas, se pusieron en pie. También hubo algunos extranjeros. Recuerdo, especialmente, el mensaje radiofónico de Pío XII, en lo que sería el Campo del Gozo. Creo que habló el joven Sánchez Bella y Manuel Aparici. Éste pronto se haría sacerdote. Lo conoceríamos después como consiliario Nacional de la Acción Católica. Mensajes de aliento, de esperanza, de fe y de fortaleza en el sacrificio. Inolvidable.

Nosotros procedíamos del Centro de Acción Católica, del Colegio Mayor Cerbuna, de Zaragoza, que había fundado monseñor Pedro Altabella, de la mano de mosén Francisco Izquierdo Molins, creador éste de una de las más destacadas escuelas de propagandistas. A finales de agosto, nos encontrábamos en Oviedo, becados por la Universidad de Zaragoza, para un curso de verano que dirigió Torcuato Fernández-Miranda. Hube de incorporarme a la peregrinación con los jóvenes asturianos de una parroquia. El medio de transporte eran camiones de carga, o acaso del Ejército. Con tablas o bancos de madera. Por aquellas carreteras de entonces, pasamos mucho calor, y no pocos sustos de tráfico. La primera noche dormimos en el suelo en la histórica cárcel de Arzúa. Cerca ya de Santiago. En la ciudad del apóstol convergían los peregrinos por diferentes medios y caminos. Ya allí me agregué a los jóvenes aragoneses. Dos noches en el suelo en el seminario, gigantesco y pétreo, de San Martín de Pinario, al pie de la catedral. Ya dispuse de manta. Dos días de fervor no fácil de describir. Oración, esperanza, alegría interior. Abrazo al apóstol como se pudo. Al regreso a Oviedo, en las villas salían a recibirnos. Firmamos autógrafos. Se rezaba y cantaba. Visitas al Santísimo. Dormimos en una sala de patinaje y baile de Luarca. Transmitimos algo interior que llevábamos dentro: la alegría de la juventud y el grito ¡Ultreya!

Muchas vocaciones después. De entre ellas la del propio Manuel Aparici. Nació la Asociación Nacional de Peregrinos de la Iglesia. Y sobre todo se "inventó" una manera de formación, de apostolado y de vivencia religiosa con la reanimación de peregrinaciones en todos los ámbitos religiosos y parroquiales. Aprendimos y vivimos en Santiago de Compostela la lección. Ahora, 60 años después, hemos vuelto. Quedamos pocos. Estuvimos en la primera Misa del Peregrino. En primera fila. En el banco rojo. Cerca del botafumeiro. Hizo la ofrenda Tomás Mora, vibrante y hermosa. Unos cuarenta sacerdotes de diversos países. Llena la Basílica. Acompañados por muchos peregrinos. Jóvenes y mayores. Un día pleno de gratitud, de esperanza, de plegaria por los gobernantes, los sobrevivientes, las familias y por la juventud que esperó y aguardó el abrazo del apóstol. Después, seguimos con la peregrinación por otras tierras de Galicia, la Virgen de la Peregrina den el Poio, la casa de las apariciones de Sor Lucía de Fátima. Rezos, canciones?

Me permito reflejar dos notas, diferentes, que me han dejado con cierta preocupación: una es haber contemplado el deterioro que en las cercanías de la Basílica de Santiago y de la plaza del Preguntorio se advierte por grupos musicales, ruidosos, lúdicos, que desentonan de la paz, del silencio, de la alegría interior. Es una eclosión gamberrista y una forma de presión secularizadora.

Y la otra nota es haber conocido las quejas del empresariado gallego sobre la educación: en los colegios públicos, la totalidad de la enseñanza es en gallego, y en las asignaturas troncales, en los privados. No hay opción de los padres para enseñar en castellano. La imposición del gallego lleva a la angustia a padres, educadores y alumnos. Sin conocer el español, será difícil trabajar no sólo fuera de España, ni siquiera en Galicia misma. En la hostelería o en el turismo. En esa Galicia que ha progresado materialmente, rica en tantas bellezas, con buenas comunicaciones, con medios más técnicos, el exclusivismo político-lingüístico, le hace perder la esperanza y alegría. Señor Santiago, salva a Galicia, salva a las familias y a los jóvenes. Salva a España.

* Académico

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