EFE, Cartagena
La Defensora del Pueblo de Venezuela, Gabriela Ramírez, admitió ayer en Cartagena, norte colombiano, que está preocupada por el incremento de los casos de secuestro y abuso policial en su país.
La negligencia y en algunos casos la complicidad de los cuerpos policiales con grupos paramilitares han disparado los índices de esos delitos, especialmente en el estado Zulia, cuya capital es Maracaibo, donde este año "tenemos el nada honroso número de 60 secuestros", reveló Ramírez.
La funcionaria dictó ayer una conferencia en Cartagena sobre "El empoderamiento de la mujer en el Gobierno Bolivariano de Venezuela".
La defensora denunció los excesos de la policía y dijo que son "el principal tema de violación de los derechos humanos que tenemos en Venezuela", pues los cuerpos policiales, lamentó, "aún están descentralizados y bajo la potestad de las gobernaciones y dependemos en mucho de la voluntad del gobernador para que sancione los casos de abuso".
Aunque Ramírez desestimó cifras de casos de abusos policiales, llamó la atención sobre "lo masificado que está el secuestro", especialmente en Zulia, al noroeste de Venezuela, en límites con Colombia, y donde, explicó, el poder económico de estos grupos de delincuentes soborna a los cuerpos policiales.
"Hemos recibido mucha denuncia en Zulia de que (la policía) está implicada con este tipo de actuaciones", subrayó. La defensora señaló asimismo que "no son sólo los paramilitares", sino que también a esa situación contribuye "el hampa común", añadió.
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