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El autor del crimen de El Hierro dice que en prisión ha mejorado su salud

El fiscal solicitó por el delito de asesinato 17 años de prisión, mientras que la acusación particular mantuvo los 25 años y la defensa pidió como alternativa a la absolución cinco años por homicidio. Los peritos dijeron que el militar no se percató de que Juan Carlos G.G.. lo acuchilló en la discoteca La Piedra.
30/oct/08 07:25
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EL DÍA, S/C de Tenerife

La Sección Segunda de la Audiencia Provincial tinerfeña celebró ayer una sesión maratoniana en el juicio con jurado contra Juan Carlos G.G., acusado de haber acuchillado cuatro veces a un soldado en la discoteca La Piedra de Valverde (El Hierro), el día 30 de septiembre de 2007, en medio de una pelea que llevó a un soldado de 29 años a perder la vida al haber sufrido un "schock" hipobolémico que hizo que en su cavidad abdominal se concentraran más de tres litros y medio de sangre. Nada más terminar los turnos de los informes, el acusado tomó la palabra y dijo en la sala que estaba arrepentido. "Cuando estaba en la calle llevaba muy mal lo del tratamiento porque mezclaba las pastillas con el alcohol, pero ahora me siento mejor en prisión porque hago el tratamiento bien. Le pido perdón a la familia, aunque eso no arregla nada".

Las periciales.- Las pruebas de los peritos confirmaron que la víctima no se percató de que había sido acuchillada cuatro veces. De hecho, llegó a encender un cigarro y luego se desplomó debido a las heridas. Dos de las cuchilladas fueron asestadas en la nalga izquierda, otra de ellas en el lado izquierdo del tórax, a la altura del corazón y del pulmón izquierdo, y la que fue mortal de necesidad, en el abdomen, llegó a dañar la arteria aorta y la vena cava haciéndole perder tres litros y medio de sangre cuando una persona normal tiene cinco litros en todo el cuerpo. Uno de los médicos que lo operaron de urgencias en el Hospital Virgen de los Reyes de El Hierro, declaró que "era imposible salvarlo. Tuvimos que practicarle una laparotomía, pero las lesiones por arma blanca eran incompatibles con la vida".

El arma blanca -que se supone sustrajo a una amiga- que causó la muerte al soldado tenía 10 centímetros de largo y su hoja era irregular y cuando se causan las cuchilladas la víctima y el agresor estaban de frente.

En cuanto a la pericial psiquiátrica del acusado, el médico que lo atendía dijo que "llegó a mi consulta y dijo que en prisión le habían diagnosticado una esquizofrenia y me dijo la medicación que debía tomar, pero nunca me trajo ningún informe de Tenerife II donde se especificara que padeciera esa enfermedad mental. Le recetaba el tratamiento, pero lo único que observaba en él es que padece un trastorno disocial de la personalidad". En dicho diagnóstico coincidió otro psiquiatra que atendió al acusado y que aclaró que "en el acusado se pueden observar dos tipos de reacción: una muy agresiva y violenta y otra bondadosa, pero él no conoce término medio. No es una enfermedad mental, sino una forma de comportamiento. Sabe distinguir el bien del mal perfectamente". Los médicos confirmaron que Juan Carlos G.G. se puede tomar 10 tranquilizantes sin inmutarse porque está habituado a ello. "Él sabía lo que estaba haciendo el 30 de septiembre, pero no creo que fuera para hacer daño", dijo.

Entre asesinato y homicidio.- El fiscal calificó los hechos como un asesinato y solicitó una pena de 17 años de prisión, que se le prohíba regresar a El Hierro durante 10 años y que indemnice a los familiares de la víctima en 150.000 euros. Por su parte, la acusación particular, estimó también el asesinato y pidió una pena de 25 años de prisión e indemnización de 200.000 euros para la familia del fallecido. La defensa pidió la libre absolución y alternativamente cinco años y un día de prisión por un delito de homicidio teniendo en cuenta que el acusado actuó en legítima defensa, bajo la influencia de bebidas alcohólicas y tranquilizantes y padeciendo una enfermedad mental.

Durante los informes, el fiscal recalcó, al igual que la acusación particular, cómo Juan Carlos G.G. es una persona a la que se le tiene miedo en El Hierro y que portaba un cuchillo cuando se enfrentó a la víctima, que estaba desarmada y sin poder defenderse. "La víctima no se percató de que fue acuchillada", dijo un perito.

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