EFE, Madrid
Después de 17 años de trabajo conjunto con UPN, el Partido Popular (PP) tiene ahora que rehacer su vida y buscar afiliados en Navarra, una vez que se materializó la ruptura del pacto entre ambos por el que el segundo desapareció en la comunidad y UPN asumía las decisiones nacionales y europeas que adoptasen los populares.
Éstas son algunas de las consecuencias de la decisión tomada el martes por el PP de romper, una vez que UPN expedientó a dos de sus miembros, uno de ellos el diputado Santiago Cervera, por votar a favor de la enmienda a la totalidad del PP a los Presupuestos, ya que los regionalistas habían decidido abstenerse.
La historia del PP es corta en Navarra, ya que el partido, fundado como tal en enero de 1989 en toda España, se disolvió allí en 1991 y desde entonces, y a pesar de algunos amagos de distanciamiento, permaneció fusionado con UPN.
Suscribieron el acuerdo el presidente del PP de entonces, José María Aznar, y el de UPN, Jesús Aizpún, quien fundó este partido en enero de 1979.
Aizpún procedía de las filas de UCD, partido por el que llegó a ser diputado y que abandonó por su discrepancias con la disposición constitucional que abre la puerta a una integración de Navarra en el País Vasco. El matrimonio PP-UPN les brindó a ambos más ventajas que inconvenientes.
Sólo unos meses después del acuerdo, en junio de 1991, los regionalistas acceden por primera vez al Gobierno navarro, lo que convierte a Juan Cruz Alli en el primer presidente regionalista, si bien posteriormente abandona esta formación para constituir Convergencia de Demócratas de Navarra (CDN).
Las victorias se suceden y en las elecciones generales de junio de 1993, PP-UPN obtiene tres de los cinco escaños por Navarra. En la siguiente cita electoral, en 1996, pierde uno de los escaños en favor de IU, pero lo recupera en 2000.
En 2004, tras la irrupción de Nafarroa-Bai, vuelve a quedarse con dos diputados, cifra que mantiene en la legislatura actual.
En el ámbito autonómico, en mayo de 1995 UPN vuelve a ser la fuerza más votada, aunque no consigue gobernar, ya que por primera vez se forma un gobierno de coalición (PSN-PSOE, CDN y EA), bajo la presidencia del socialista Javier Otano.
En septiembre de 1996, Miguel Sanz accede a la Presidencia tras la caída del tripartito y la dimisión de Otano.
Tras las autonómicas de 1999, que gana UPN con 22 de los 50 diputados, Sanz vuelve a ser presidente gracias a una coalición con CDN y a la abstención de los socialistas.
En la siguiente legislatura autonómica, la coalición UPN-CDN mantiene la mayoría suficiente para gobernar Navarra.
En las últimas autonómicas, en mayo del pasado año, UPN y CDN pierden la mayoría absoluta al conseguir 22 y 2 escaños, respectivamente.
Nafarroa Bai ocupa la segunda plaza con 12 diputados, los mismos que el PSN, e Izquierda Unida obtiene dos parlamentarios.
Comienza así un verano en que se suceden las reuniones, ya que las fórmulas para gobernar pasan por varias posibilidades, entre ellas una coalición entre nacionalistas y socialistas que desalojaría del poder a UPN después de varias legislaturas.
A finales de año, UPN y PP ratifican el acuerdo electoral para las generales en Navarra y Sanz hace hincapié en que se respetará la autonomía del subgrupo de UPN dentro del grupo popular para tomar iniciativas que afecten al interés general de Navarra.
En septiembre, Sanz no descarta un apoyo de su partido a los Presupuestos de 2009 si el Gobierno atiende sus demandas, como el Tren de Alta Velocidad, la modificación del "Amejoramiento" del Fuero o el traspaso de competencias de tráfico.
Unos días después, el PP advierte a UPN de que si sus parlamentarios no votan la enmienda a la totalidad del PP se romperá el pacto, aunque el Consejo Político de los regionalistas acuerda la abstención.
El pasado 22 de octubre, Santiago Cervera se abstiene, mientras que el otro diputado, Carlos Salvador, vota a favor. El divorcio se había consumado.
© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD