NAIMA PÉREZ, Tenerife
"No vamos a retirar el proyecto de Ley de Medidas Urgentes porque hay muchas instituciones públicas y sectores económicos y sociales esperanzados en este texto". De esta forma se expresó ayer el consejero de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, Domingo Berriel, en los pasillos del Parlamento. Las presiones de diversos colectivos, entre ellos los hoteleros, arquitectos o ecologistas, además del PSC-PSOE y algunos cabildos y ayuntamientos, no han sido suficientes por ahora para retirar el proyecto que el Gobierno considera necesario. Por contra, entre los sectores partidarios del texto, según Berriel, están el agrícola, el ganadero o el industrial.
Sin embargo, Berriel admitió ayer que si la Mesa del Parlamento decide que la norma debe tramitarse por la vía normal, el Gobierno estaría dispuesto a aceptarlo, en lugar del trámite abreviado que había solicitado en un principio. Esta última fórmula acortaría los plazos a la mitad y ha generado la reacción inmediata de la oposición socialista, quien considera una falta de respeto al Parlamento que esta importante ley pase "de puntillas" por la Cámara. No obstante, la mayoría en la Mesa es también de CC y PP, socios de Gobierno, que podrían dar al traste con ese trámite normal.
Contentar a todos
Berriel insistió en la "firme convicción" del Gobierno en la necesidad de este texto legal y añadió que sólo el grupo socialista pide su retirada, "porque para eso hace oposición". Añadió que es "muy difícil contentar a todos" y que "sería sospechoso que un colectivo estuviera al cien por cien satisfecho con el proyecto de Ley".
En cualquier caso, el consejero de Medio Ambiente recordó que el Gobierno tiene "mayoría parlamentaria sólida", con 34 diputados del pacto entre CC y PP, para sacar adelante el proyecto de Ley de Medidas Urgentes. Aún así, comentó que espera que la futura ley se mejore en el trámite de enmiendas.
Asimismo, el consejero canario recordó que el documento, aprobado recientemente por el Gobierno y enviado al Parlamento, cuenta también con informes positivos, como el del Consejo Consultivo, "que realizó unas consideraciones muy escuetas" para su mejora, dijo.
Sin embargo, Berriel no citó en ningún momento el informe demoledor de la Agencia Canaria contra el Cambio Climático, cuyo director, Faustino García Márquez, pidió su propio cese al presidente canario por las "diferencias insalvables" del texto con la política de desarrollo sostenible.
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