AGENCIAS, Filadelfia
Los candidatos a la Casa Blanca, Barack Obama y John McCain, volvieron ayer a coincidir en el mismo estado, en este caso Pensilvania. Y es que a falta de tan sólo una semana, la lucha se centra en las regiones clave.
Pero mientras Obama, a pesar del frío, se vio rodeado de 9.000 personas en un mitin en el que volvió a intentar relacionar a McCain con el presidente George Bush, el candidato republicano tuvo que suspender dos de sus actuaciones debido a las inclemencias meteorológicas, aunque en el tercero de ellos, que finalmente pudo realizar junto a su compañera Sarah Palin, contó con una importante audiencia.
En un acto en la Universidad de Widener, el demócrata insistió en la estrategia que tan buen resultado le está dando: vincular a su rival McCain con la actual Administración Bush.
En esta línea, Obama afirmó que "aunque en los últimos días de campaña ha intentado distanciarse", McCain "mostró fidelidad al 90% de las decisiones del actual presidente".
En cuanto a las propuestas, Obama remarcó su idea de reducirle los impuestos a la clase media, y aumentárselos a las personas que ganen más de 250.000 euros.
Efecto Palin
Mientras, tras varias jornadas en las que se especulaba con una posible incompatibilidad entre McCain y su segunda Sarah Palin, sus asesores decidieron que volvieran a aparecer juntos.
En su intervención Palin repitió los manidos argumentos de la redistribución de la riqueza que propone Obama.
A continuación, McCain siguió cargando contra la política económica del candidato demócrata, poniendo de nuevo como ejemplo a "Joe, el fontanero", para criticar la redistribución de la renta que, según insiste quiere el aspirante demócrata.
En otro orden de cosas, ambos pidieron la dimisión de su correligionario, el senador de Alaska Ted Stevens, declarado el lunes culpable de siete cargos por corrupción.
En este sentido, McCain dijo que confiaba en que lo sucedido con Stevens anime a sus compañeros en el Senado "a poner fin a este clase de corrupción de una vez por todas".
En otro orden de cosas, Laura D'Andrea Tyson, ex presidenta del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca y actual colaboradora de la campaña de Barack Obama, aseguró ayer que los grupos que están detrás del intento de asesinato del candidato demócrata no son "representativos" del pueblo estadounidense.
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