Seguimos con sumo interés el discurso pronunciado por Su Alteza Real don Felipe de Borbón en el acto de entrega de los Premios Príncipe de Asturias. De forma concreta, hemos prestado atención a su referencia de que "este año conmemoramos el bicentenario de la Guerra de la Independencia y el 30 aniversario de nuestra actual Constitución; y además, estamos ya preparando los bicentenarios de la independencia de las repúblicas hermanas de América y de la Constitución de Cádiz, la primera Constitución liberal de lo que hoy llamamos Iberoamérica. Todos ellos, de forma pacífica o con muy duros sacrificios, fueron caminos emprendidos en busca de la libertad y la justicia, pasos trascendentales en la evolución hacia una sociedad avanzada y democrática, gobernada bajo el imperio de la Ley". ¿No debería completarse este proceso, nos preguntamos nosotros, también con la soberanía, alcanzada inexcusablemente también por medios pacíficos, de las Islas Canarias? Canarias es la última de esas repúblicas, ex colonias españolas, que queda por constituir. ¿A qué esperan nuestros políticos, de forma especial los nacionalistas, para plantear tan justa reivindicación?
Añadió Su Alteza el Príncipe Felipe que "los españoles, y sobre todo los más jóvenes, debemos meditar sobre ello y aprender de los errores, de los fracasos, de las glorias y de los éxitos, para no repetir nunca más aquello que nunca debió suceder y para ensalzar todo lo bueno, lo que nos ha transformado en una gran nación: en la España democrática, diversa, plenamente integrada en Europa, dueña de su destino, y de la que tan orgullosos nos sentimos". Un marco idóneo, a nuestro entender, para que se reconozca también el error de la genocida conquista de Canarias, y se subsane con el cumplimiento de un mandato descolonizador de la ONU ratificado por España.
Habló también el heredero de la Corona española de que toda época de transición y de cambios profundos "está repleta de riesgos y de incertidumbres, pero también de oportunidades y de esperanzas". Una reflexión igualmente aplicable a la situación en que se encuentra Canarias. No son pocos los timoratos que temen un futuro en libertad. Nosotros, en cambio, preferimos centrarnos en las oportunidades y esperanzas, que en el caso de nuestras Islas son muchas, pues podemos disponer de una riqueza inmensa.
La soberanía de Canarias, la existencia de nuestro Archipiélago como estado independiente, con bandera y asiento en todos los foros internacionales, debe ser nuestra suprema aspiración. Un anhelo, sin embargo, dificultado por la actitud de Canaria que, aun siendo la tercera isla, se empeña en extender su hegemonía sobre las demás. Publicábamos en nuestra edición de ayer una colección de mapas que demuestran el impropio nombre propio de Gran Canaria, pues la tercera isla es Canaria, sin más "gran" que la desmedida ambición de sus dirigentes políticos. Hoy traemos a este comentario unos versos del escritor Julián Cirilo Moreno, recogidos en una obra publicada por el Gabinete Literario de Las Palmas y, en consecuencia, fuera de toda sospecha de chicharrerismo. Dicen así: "¡Oh placer! Ya recobra su brillo / de Canaria el honrado pavés / ¡Himnos mil a León y Castillo! / ¡Gloria eterna a la excelsa Isabel". La publicación es de 1947, y Canaria no está precedida de ningún "gran".
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