Santa Cruz de Tenerife
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La crisis económica fuerza el cierre de las tradicionales tintorerías de la capital

Los negocios de Francisco Krawietz, como es el caso de la tintorería Imperial de La Salle y las de la calle de La Rosa o General Sanjurjo, cierran definitivamente sus puertas. La situación económica y la jubilación del cabeza visible de la empresa, los principales motivos. La amplia familia se despide de la capital tinerfeña.
26/oct/08 01:20
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ÓSCAR MARTÍN, S/C de Tfe.

Son las de antaño. Las tintorerías de toda la vida que ahora dicen adiós. Francisco Krawietz se despide tras regentar desde el año 1959 tres establecimientos de limpieza de ropa: uno en La Salle, la famosa tintorería Imperial; otro en la calle de La Rosa, y uno en General Sanjurjo. Fue toda una vida para la familia Krawietz, de padre a hijo, pero la crisis económica y las ganas de descansar han motivado el despido de una verdadera marca de la lavandería. Pero, sobre todo, por su historia. Su propietario y sus más de veinte empleados se retiran. Y fueron muchos años de trabajo, de esfuerzo y anécdotas.

"Recuerdo que entre la ropa llegué a encontrar hasta 1 millón de pesetas", aseguró Juan Krawietz, desde el mostrador de la tintorería Imperial situada en La Salle. Pero no fue la única vez que su dueño se encontró con una sorpresa. Recuerda que llegó, incluso, a encontrarse una hojilla de afeitar en el bolsillo de una médico cirujano que dispuso de los servicios de su negocio. "Un día me encontré unas 150.000 pesetas en una cartera", dice.

Pero la tintorería Imperial, que el próximo día 31 se despide de su fiel y numerosa clientela de la Isla, no olvida que ha limpiado ropa a su Majestad el Rey. "Hemos ido a buscar ropa a jefes de gobierno, ex presidentes como Felipe González o Adolfo Suárez". En este sentido, Krawietz indicó que en su momento llegaron a trasladar ropa hasta los barcos que formaron parte del desfile de las Fuerzas Armadas, "pues una señora estuvo 24 horas a disposición de sus tripulantes".

Hasta la fecha, esta gran familia, conocida en la Salle y sus alrededores, se muestra satisfecha aunque reconocen que los tiempos se han puesto peores. "Hemos limpiado mucha ropa y siempre muy considerados". Bien es verdad que el propietario de la tintorería Imperial reconoce que si la crisis no fuese tan "gorda", a lo mejor no hubiese cerrado. Pese a todo, este vecino de la capital tinerfeña quiere mostrar algunas de las situaciones curiosas por las que se ha visto envuelto durante casi toda una vida al frente de las tradicionales tintorerías de Santa Cruz.

"Recuerdo que tuve que abandonar una boda al tener que venir aquí porque un cliente había dejado un pantalón", afirma Antonio Francisco Krawiezt con cierta nostalgia. Además, añade, y como ejemplo del sacrificio que todos estos años ha supuesto para el equipo de empleados, el hecho de tener que regresar al negocio en Fin de Año porque a un cliente se le olvidó un esmoquin. "Estamos preparados para eso", aseguró.

Vestidos de lujo, trajes de boda, y ropas variopintas han formado parte del día a día de este grupo de profesionales. Santa Cruz dice adiós a la tintorería Imperial, la de La Rosa y, por otro lado, la de Ge-neral Sanjurjo. "Ahora a disfrutar. Llevo 50 años trabajando y encima con salud". Las tintorerías tradicionales se despiden. "Hace 10 años había nueve y ahora hay treinta", manifiesta el propietario. Al final, y con la sensación del buen servicio, la plantilla de estas tres tintorerías, las únicas de antaño, se despiden con un "gracias".

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