SI NO FUERA tan trágico para todos, podríamos tomar a cachondeo la situación que estamos viviendo en todo el mundo, Pepe Ignacio. Pero tiene razón Sarkozy, en efecto, puede haber "grandes revueltas de las clases populares y medias". Sobre todo en España, cuando se den cuenta de que les quitan su dinero para dárselo a quienes han gestionado mal el dinero de todos. Y además con opacidad absoluta, sin transparencia alguna, distribuido por cinco compañeros de la mesa de Solbes, sin que sepamos qué banco, caja, o sector inmobiliario o industrial va a recibirlo, y sin control previo alguno.
Tal vez por eso estén tan nerviosos en el Gobierno Central por asistir a la cumbre de Washington, donde pomposamente, el presidente francés -que quiere estar de presidente de turno de la Unión Europea hasta 2010, si lo dejan, rompiendo la regla de los seis meses- anuncia que se va a "refundar el capitalismo mundial". Pero bueno, a qué tantos nervios, Pepe Ignacio, si como dice el ministro español de las bombillas, sí Sebastián, ése que nos ha subido dos veces la luz y el gas recientemente, el mal pagador, el que no nos ha enviado aún la bombilla de bajo consumo, ¡para qué preocuparse, "si total a Bush le quedan trece días, y pasan pronto"!
Por eso han hecho intervenir hasta el Rey y se han dirigido, en otra prueba de incapacidad diplomática, a los equipos de los candidatos a la Casa Blanca, para que medien. Pero, claro, no se lo han pedido a "Ansar, mi amigo", que diría Bush, y por el momento, a la hora de escribir estas cogitaciones semanales, parece que España lo tiene crudo. Bush dice que manden las propuestas españolas a través de los asistentes, porque no hay modo de meter a Zapatero en el G-8, aunque seamos la octava potencia del mundo, porque Bush no hace las normas del G-8. Ni siquiera como va Rusia, de invitado. Pero a ZP "su amigo" Sarkozy ya le ha organizado una cumbre de consolación en Bruselas, el día 7 de noviembre, para coordinar la voz de la UE en la reunión de Washington del día 15. Diez días después de que se conozca el inquilino de la Casa Blanca a partir del 20 de enero.
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¿No encuentras todo muy patético, Pepe Ignacio? Sobre todo, estos tardíos y mendicantes esfuerzos de un señor que hace dos años despreciaba los intentos de Aznar por meternos en el G-8... Y claro, así nos va. Nadie se cree que vayan a dar resultado, ni los Presupuestos del Estado, ni las medidas adoptadas para garantizar los depósitos, devolver la liquidez a un sistema financiero que era "de los más sólidos del mundo", ni para evitar la recesión, reactivar la economía y poner en marcha de nuevo la creación de empleo, dando trabajo a esos 806.900 parados más (183.000 en Canarias) que hay desde septiembre de 2008. Y a los que vayan cayendo.
Pero como dijo Solbes esta semana, reconociendo que tal vez las partidas de los Presupuestos estén un tanto desfasadas, aún queda mucho camino hasta su aprobación definitiva. Ya, hasta parece que el deslenguado López Aguilar ha iniciado su trabajo para que en el trámite de enmiendas se incluyan partidas para "transporte, tren y empleo" para Canarias. Pues parece que ahora sí, López Aguilar tendrá que apoyar a Rivero en dar prioridad, al menos, a las previsiones de los presupuestos canarios de impulsar las infraestructuras y el empleo, mientras van arreglando lo de lavarle la cara a nuestra industria turística, que es lo único que funciona aquí, de momento. Con o sin moratoria.
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La incógnita fundamental de esta desatada actividad diplomática de Zapatero para estar presente en todas las cumbres, ¿no crees que no es más que su afán de echar un telón sobre la falta de transparencia con la que pretender administrar el 15 por ciento de la riqueza nacional? Es un afán de aprovechar la coyuntura para sumarse a su "amigo Sarkozy", que quiere proclamar la muerte del mercado y dar un mayor papel a la intervención del Estado.
Eso es lo que pretende ZP al procurarse estar en la foto de la cumbre de Washington: ser uno de los fundadores del nuevo capitalismo, el de la "gran intervención". A lo mejor, como dijo Alfonso Guerra, el que se mueve, sobre todo si se mueve tarde, no sale en la foto. Nada nos consolaría más que al fin la sonrisa de ZP brillara en las escalinatas del Capitolio, por el bien de todos. Y si no, como ha dicho Alonso, el portavoz socialista al Congreso, "si no vamos, tampoco pasa nada".
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Pero hombre, que no nos traten como a unos bobos. Que no confiamos en los resultados de esta cumbre, cuando estamos viendo la falta de pulcritud y transparencia con la que se pretende administrar los dineros para restaurar los desperfectos del "tsunami" de la falta de liquidez. Hace bien Sarkozy en temer a la ira de las clases populares y medias. Que se aten bien los machos, porque lo que se va a refundar en Washington, no es el nuevo capitalismo, sino la democracia como el real gobierno del pueblo, arrumbando a la plutocracia dominante.
Porque aquí, como hace más de un mes, cuando tardíamente reconocieron la existencia de la crisis que no había, lo que falta es transparencia y control democrático del reparto de los dineros de todos. Por eso se hunden las bolsas y sigue sin reaparecer la confianza. Y España se está situando en peores condiciones que los demás países desarrollados para salir de la crisis. Y ya sólo nos faltaba que en Sudamérica sigan nacionalizando a las empresas españolas, que aportan más de veinte mil millones a la riqueza nacional.
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Lo que necesitamos, Pepe Ignacio, es que el pueblo que quite la venda y se mueva a exigir información de a quién, cómo y dónde va nuestro dinero. Que se publique la lista de los beneficiados, antes de repartirles nada, y que quien haya gestionado mal, lo pague devolviendo el dinero, o penalmente. Porque nada repartían ellos a los contribuyentes cuando tenían beneficios desmesurados con la especulación inmobiliaria o el dinero barato. ¡¡El que la haya hecho, que la pague!! como va a suceder en los Estados Unidos, Alemania, Holanda y otros países serios.
Y que se acaben esos sueldos supermillonarios de empresas que han quebrado, esos premios en bonos y opciones sobre acciones a los ejecutivos, ese despilfarro de las administraciones públicas, esa prepotencia de sus ediles, que en plena crisis se suben los sueldos, o se compran coches de 480.000 euros (81 kilos de los de antes), como el presidente gallego. ¡Basta ya de tanto despilfarro de dinero público, cuando en toda España aumenta el número de pobres! El pueblo, los accionistas de esta empresa, todavía llamada España, quebrada por sus políticos, debe asumir finalmente su destino y arrebatar el poder a la cleptocracia ascendente que nos ha conducido a esta situación.
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