N.M, Las Palmas
Casi nadie cree en Coalición Canaria una cosa distinta a que José Torres Stinga seguirá siendo a partir de hoy el presidente de la organización, algo muy diferente de lo que ocurrirá con su secretario de Organización, que dejará de ser quien ha ocupado el puesto durante los últimos años, José Miguel Barragán, según dieron ayer por hecho diversas fuentes nacionalistas.
El problema es por quién sustituir a un político al que todos coinciden en apuntar una nada despreciable habilidad a la hora de mantener los difíciles equilibrios en el seno de Coalición Canaria. No obstante, a última hora de la noche todo apuntaba a que sería una mujer de Gran Canaria después de que renunciara al ofrecimiento la vicepresidenta del Cabildo de La Palma, Guadalupe González Taño, que habría tenido que abandonar su responsabilidad al frente de la Corporación insular.
Aunque el debate continuaba al cierre de esta edición, todo apuntaba a que finalmente el control sobre el aparato del partido se dejará en manos de quien fuera consejera de los nacionalistas en el Cabildo insular de Gran Canaria Rosario Chesa, en la actualidad asesora de Presidencia del Gobierno.
No obstante, la candidatura de Chesa tendría que hacer frente a la fuerte resistencia de la organización en la isla de Tenerife, desde la cual había partido la candidatura de González Taño como contrapeso a la presidencia de Coalición Canaria, que se mantiene en manos de un hombre de la provincia oriental y alcalde de Haría.
A muchos dirigentes tinerfeños no les convence la elección de la ex consejera para ser "número dos" de Torres Stinga a la que consideran dotada de un bajo perfil político, si bien podría contribuir a desactivar la candidatura a la presidencia lanzada por Gran Canaria y encabezada por Manuel Lobo.
Aunque no se daba por segura, la renuncia al cargo por parte de José Miguel Barragán se barajaba en los mentideros desde hacía días, ya que había sido expresada por él mismo ante los órganos del partido.
En el hasta ahora secretario de Organización habrían pesado tanto los años de desgaste personal en este cargo al que suma desde esta legislatura la portavocía del Grupo de CC en el Parlamento de Canarias.
Además, diversos sectores de la organización en la isla de Fuerteventura, de la que procede Barragán, le habría mostrado su deseo de que dejara el cargo para centrarse en el próximo congreso insular y liderar como presidente ese proyecto.
La última duda por resolver al final de la noche se refería al modelo de partido de Coalición Canaria. Así, palmeros y herreños habían planteado la necesidad de reconvertir la dirección de CC en un órgano colegiado en el que estén presentes los siete presidentes de las organizaciones insulares, lo que relegaría al actual líder de los nacionalistas a un papel meramente testimonial en lo que supondría un claro y significativo regreso al viejo esquema de las Agrupaciones Independientes de Canarias (AIC).
Las organizaciones de El Hierro y La Palma consideran que éste es el único revulsivo contra el acusado desgaste que sufre Coalición Canaria, al otorgar el peso político de la organización a los líderes insulares, después del escaso perfil del actual mandatario de la organización nacionalista, José Torres Stinga.
En este sentido, la principal crítica que se le hace a Torres Stinga a nivel interno se refiere precisamente a su escaso peso político, lo que habría dejado exclusivamente en manos del Gobierno y de su presidente tanto la agenda del Ejecutivo como de la propia formación nacionalista.
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