Santa Cruz de Tenerife
LO ÚLTIMO:

Los Lavaderos, un barrio para una vida

DOMINGO, 26 DE OCTUBRE DE 2008 01:20
Edición impresa .

TACHI IZQUIERDO, Tenerife

Con algo más de un siglo y medio de vida como barrio, Los Lavaderos es uno de los núcleos más singulares de la capital tinerfeña, que debe su nombre y origen a las 60 piletas de lavar donde hasta principios de la década de los 70 las familias de Santa Cruz aún llevaban sus ropas para sacarle lustre, en una época con pocos apoyos tecnológicos y que tenían en este enclave un punto de encuentro y convivencia.

Los Lavaderos empezó a perfilar su figura urbana partiendo desde el entorno en el que se instalaron en el año 1839 unos lavaderos en unos terrenos que fueron donados por la familia Suárez, que exigieron que estos servicios fueran públicos para toda la población de la ciudad de Santa Cruz.

Hace más de un siglo y medio, la capital de la Isla carecía de canalizaciones de agua corriente en las casas y la ropa se lavaba aprovechando los cauces de los barrancos, pero la construcción de los lavaderos garantizaba un punto permanente para que garantizara su flujo con un estanque al que se conectaban las seis decenas de piedras de lavar que, incluso hoy en día, podrían estar operativas.

Este emblemático inmueble, convertido desde el año 1982 en sala de exposiciones por el Ayuntamiento de Santa Cruz, es motivo de orgullo y considerado como el verdadero símbolo para los habitantes de este barrio.

"Todo Santa Cruz venía aquí a lavar su ropa", recuerda Marina Cabrera, presidenta de la asociación de vecinos El Arcipreste, de Los Lavaderos, quien explica que a partir de los años 60 empezó a llegar el agua a las casas, "pero la gente del barrio seguía viniendo, incluso, hasta el año 1975, tanto de la parte baja del barranco, de Las Marañuelas, como de La Mesata, o de La Loma, porque hasta esa fecha aún permanecía el chorro que abastecía a los lavaderos".

Tradición oral.- Cabre-ra, un claro ejemplo de memoria viva y cariño por su barrio, recuerda cómo las vecinas de Los Lavaderos acudían con su colada, "algo que era bonito porque había cariño y tertulias, porque era una época en la que no hacía falta ni periódicos, radio o televisión, pues las horas pasaban entre conversación y conversación".

Cada jornada transcurría entre sábanas y ropa, con descansos para comer, y donde las lavanderas aportaban sobre un mantel "lo que cada una traía de casa, abundando el gofio, las cebollas y las papas", muchos de estos productos recogidos en los terrenos que aún estaban por aquella época, entre los años 40 y 50, a pleno rendimiento en esta zona de la capital, en lugares donde en la actualidad se ubica, por ejemplo, Hospiten.

Doña Ramona o doña Jacinta se encargaban de elaborar la comida y repartir los trozos de cebolla con los que se comía directamente del lebrillo de gofio, hecho con una cazuela, algo que demuestra el carácter familiar que se respiraba en el barrio.

Espíritu vivo.- Sin embargo, y a pesar de los cambios que trajeron los nuevos tiempos, con edificios altos y nuevos vecinos, este enclave de la capital no ha perdido su espíritu, pues según comenta Marina, "aunque ya somos pocos los que somos de Los Lavaderos, tenemos claros los límites fronterizos".

Los dominios.- La presidenta de la asociación de vecinos explicó que los dominios del barrio discurrían entre las calles Canales, Los Campos, San Antonio, ambas con ciudadelas; la calle La Draga, la San Antonio y San Martín, nombres tradicionales por los que se conocía a estas vías.

Son nombres ligados a otros tiempos y realidades, pues en este enclave se situaban las cocinas económicas, donde los vecinos hacían una cola todos los días para recoger su ración y levarla a sus casas, de cuya existencia aún perviven en la memoria de Marina Cabrera los nombres de sus responsables, "como una señora que la llamaban la nena o José el gomerito, que vivía en frente de las cocinas económicas".

Son tiempos en los que Los Lavaderos "era como una gran familia", pero el cambio, como a todo enclave urbano, llegó, y fue en torno a la década de los 40 cuando la metamorfosis empezó con la construcción del hotel Mencey, instalación con la que lindaba "don Jesús Ramos y la finca del Inglés, que era aquella fila de casas que conformaba la entrada de Los Lavaderos, donde se encontraba La Tosca, donde había unos pasajes donde vivía Rafael el cachimba, Manuel González y sus hijas". El barrio fue creciendo con la llegada de las "hermanas Hernández", que compartía la hilera de casas de la entrada al barrio "donde vivían los padres de Gloria, que se metió a monja; Juana Calisto, los carteros, maestro paco el barbero o don Juan, que vino de Güímar".

En Los Lavaderos, como en todos los barrios, había una venta, y que aún sigue prestando sus servicios al vecindario. "Antes de tenerla Rosario la tuvo una señora que se llamaba Lola, Manuel y Carmelina, mientras que la de enfrente la tuvo Juana y Manolo Calisto, que la pasaron a un sargento, y el último es Antonio".

Los Lavaderos siempre ha estado limitado por el barranco próximo, hacia cuyo cauce la expansión de la zona ha ido empujando a las viejas y tradicionales construcciones, dejando un legado de curiosos rincones y paseos que escaparon del cambio que experimentó el barrio en los años 70.

Buena parte del crecimiento que ha experimentado la zona en los últimos 40 años se debe a que "en cada casa vivían hasta tres familias, que a medida que se iban casando demandaban su propio espacio, y se fueron implantando en la zona baja". Además, una década antes, el hotel Mencey creció y la hilera de casas de la "finca del ingles" dio paso a un éxodo de estos vecinos que se establecieron en el barrio de La Salud.

Rincones emblemáticos.- Los rincones más emblemáticos de este barrio capitalino lo componen el camino de Las Marañuelas, la entrada por el lateral del Mencey o la plaza de Los Lavaderos, "donde están las casas de Jesús Ramos, Francisco Rodríguez Mederos, Rafael Rodríguez, Marina Cabrera, Miguel Ramos, Juan Ruiz y la de Jesús Déniz", enclave que siempre llama a la reunión y los tenderetes todos los sábados.

También aportan un sello particular el pasaje Noacaudia, configurando un bonito rincón que "ayudan a su mantenimiento Leopoldo Armas, Augusto Armas y Pancho Rolo, además del pasaje Laurel en donde viven Paco Frías, Germán, Cesáreo, Ramón, la familia De la Rosa o María Nieves", y así, uno por uno, Marina Cabrera va poniendo nombre e historias a cada casa, siendo capaz de enumerar a los más de 200 vecinos que viven en el barrio de Los Lavaderos.

El futuro.- El futuro de Los Lavaderos está tan condicionado como el de tantos rincones y barrios de la capital de la Isla, ya que los planes y las necesidades están condicionados por la actual situación de crisis económica. Pero, sin embargo, este enclave cuenta con un patrimonio que es doble, ya que por un lado están sus gentes y, por otro, un entorno forjado con esfuerzo y dedicación.

En esta zona el apego es una realidad, y la principal demanda que surge siempre está encaminada a que "cualquier vecino que vive aquí se quede, pues este es un barrio para vivir, nacer y morir. Por lo menos, los que estamos ahora aquí, debemos quedarnos".

La huella del 31-M.- Sin embargo, este enclave también ha tenido que pagar, y con mucha dureza, los embates de la naturaleza, donde las cicatrices del 31 de Marzo siguen estando latentes, y el futuro será posible cuando las familias afectadas puedan establecerse de nuevo en el barrio, una vez que se complete el proyecto para construir nuevas viviendas en el camino de Las Marañuelas.

Por encima de todo, Los Lavaderos es un espacio con unas características especiales en medio del crecimiento y el ruido de la ciudad, y donde sus gentes se niegan a perder la generosidad, la amabilidad y la convivencia, algo que transmiten a los habitantes de los nuevos edificios que se van sumando al entramado urbano, a los que invitan a sumarse en la identidad y la historia del barrio, "porque este sitio merece la pena luchar duro por él".

 Última hora:

 Últimas galerías:

Comparte este artículo

Cargando...

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

© Editorial Leoncio Rodríguez, S.A. |Aviso legal | Mapa del sitio | Publicación digital controlada por OJD

eldia.es Dirección web de la noticia: