M. GÓMEZ, La Laguna
Conocido por haber sido el primer Defensor del Menor en España, Javier Urra Portillo preside desde hace algo menos de dos años la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica, un colectivo que ha elegido Tenerife para celebrar su séptimo congreso, que se celebrará los días 13, 14 y 15 de noviembre. La pujanza que ha adquirido esta disciplina y el tratamiento que los medios de comunicación dispensan a casos en que están involucrados menores de edad centran gran parte del contenido de esta conversación.
-¿Qué es exactamente la psicología jurídica?
-Es una ciencia que parte de la psicología y la que más se ha desarrollado en los últimos años. Tiene una gran importancia en los ámbitos de protección del menor. La ley que rige en España está elaborada, entre otros, por psicólogos jurídicos. Si hablamos de la reciente detención de un presunto agresor sexual en Las Palmas, ¿quién está trabajando? Los psicólogos jurídicos, tanto para las víctimas como para intentar que no reincidan los agresores. Los avances en este campo, el desarrollo de técnicas, lo estamos viendo cada dos años en este congreso y nos enriquecemos mutuamente. Es un campo donde los profesionales son muy vocacionales y donde, quizás, están los mejores, porque es un trabajo donde eres examinado todos los días.
-¿Cómo está España en esta disciplina en relación con los países europeos?
-Francamente muy bien. Hace poco, al colegio de psicólogos de Madrid vino una comitiva de profesionales nórdicos para aprender qué se hace en la psicología jurídica en España. Hay que tener en cuenta que hay mucho reconocimiento y se trabaja con oposiciones, con lo que hay un cuerpo con tradición. Lo que ocurre es que, a veces, los jueces y fiscales delegan demasiada responsabilidad en los psicólogos. Siempre enseñamos a la judicatura que no todo se nos puede preguntar. ¿Es probable que una persona reincida? Es muy complejo responder a eso.
-¿Qué papel desempeñan los medios de comunicación en los casos en que hay menores involucrados?
-Cuando era defensor del menor me llamaron y me dijeron que un señor había entrado en una casa, había disparado al padre y a la madre, matando al primero y dejando herida a la segunda, cortó el cuello de manera no profunda a una de las hijas y la obligó a presenciar cómo violaba a su hermana. Era el conocido como "caso Arkan", el delincuente moldavo que luego se descubrió que ya había matado. A mí me tocó ir al hospital y hablar con la chica de quince años. Le di la mala noticia de que su padre había muerto, pero -y esto los medios de comunicación no lo saben transmitir bien- los chicos no se rompen. Eso es absolutamente falso. Le pedí que declarara y lo hizo perfectamente. ¿Por qué cuento esto? Porque al día siguiente del entierro, en el diario ABC se publicaron el nombre y los apellidos del padre y la madre y el nombre sin apellidos de ella, y añadía que había sido violada. Ahí tiene que parar la libertad de expresión, porque no es más importante que el derecho al correcto desarrollo de la personalidad y maduración de los menores. Este ámbito está muy abierto. ¿Por qué la ciudadanía tiene la percepción de que los menores son impunes, de que, hagan lo que hagan, no hay sanción? ¿Es verdad o es lo que se transmite en los medios? Sería muy importante que la información jurídica estuviera a cargo de profesionales especializados. Hay cosas que, o las explicas bien, o la gente no las entiende.
-¿Por ejemplo?
-La gente debe saber que, si se endurece la ley para castigar más a los violadores, les sale gratis matar. La mayor sanción debe ser para la privación de la vida, pero si endurecemos las sanciones para las violaciones, lo más seguro para un violador será violar y matar, porque es más difícil que lo reconozcan. También debemos saber que si publicamos que hay un violador en serie, aparecerá otro.
-¿Tenemos la culpa los medios de que la sensación de inseguridad sea mayor que lo que reflejan los datos objetivos?
-En algunas cosas tienen la culpa. En menores, mucha. Llevo treinta años trabajando con ellos y nunca me han pedido que cuente cosas positivas de los jóvenes. Siempre es joven y botellón, joven y violencia, joven y anorexia. Eso es un problema. Tengo una amiga que es una gran profesional de los medios, trabaja en "Informe Semanal". Una vez me llamó para pedirme mi opinión sobre un caso de presuntos abusos sexuales a unos niñas por parte de su profesor de taekwondo. Unos padres estaban dispuestos a que sus hijas fueran a juicio y otros no. Vinieron a casa y me grabaron. No pude verlo porque estaba de viaje, pero, al cabo de unos días, supe que mi intervención no aparecía. Cuando pregunté la razón me respondieron: "Porque dices lo contrario que tus compañeros". Eso es muy peligroso. Hay que partir de que la ciudadanía no es tonta: hay que debatir para que la gente se forme su opinión. Mi opinión es que los niños deben ir a juicio. No es compartida por otros expertos, pero creo, en primer lugar, que la credibilidad para el juez es mayor, y también que no es cierto que los niños se rompan y que no hay nada más terapéutico para un niño que señalar a su abusador.
-Parece existir una percepción generalizada de que la juventud es cada vez más violenta.
-Es absolutamente falsa. Los datos de la Fiscalía General del Estado demuestran que los delitos de menores no han aumentado. Sí que son más graves, implican a más chicas que antes y a más jóvenes de medios socioeconómicos medios, altos y muy altos. Además, es una violencia más lúdica, más de entretenimiento. Pero la gente se olvida de la época de bandas como las del Torete. Nuestros jóvenes tienen otras características, pero se está dando una imagen falsa. Aquí, esta noche habrá chicos canarios de 17 y 18 años que estarán cuidando a menores subsaharianos y pasarán toda la noche en un hospital. Eso es noticia, pero si no hay fotografía -y legalmente no puede haberla- no hay gancho. En cambio, sacar a cuatro haciendo botellón sí lo tiene. Pero eso no representa a los jóvenes.
-Algo haremos bien.
-Hay programas muy interesantes y la televisión hace una importante labor social. El problema de la violencia de género ha aflorado gracias a los medios de comunicación, no al legislador o a los jueces. Algunas noticias, bien tratadas, se convierten en ejemplos. El caso de Jesús Neira (el profesor agredido al tratar de impedir un caso de violencia de género) es uno de ellos. En lugar de tener miedo pensamos: "Cómo admiro a ese hombre, si a mí me ocurriese no sé si sería tan valiente pero, desde luego, merece la pena".
-¿Podemos confiar en que los medios se autorregulen o es necesario forzar un cambio?
-Soy un idealista y me encanta creérmelo todo, pero eso es muy difícil. Los medios tienen mucha fuerza, pero no pueden cambiar la realidad. Detrás de ellos hay unos empresarios y unos intereses. Los medios hacen una labor fundamental, pero deben enseñar a los niños a ser críticos, a descodificar el mensaje mediático.
-¿Cómo es la situación de los menores en Canarias?
-Canarias tiene un retraso en menores altísimo. Lo dice alguien que ha visitado muchos de los centros de las Islas. Ha habido una cierta dejación.
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