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Ataque de aspirante, defensa del montón

Los blanquiazules remontaron la ventaja inicial charra en un minuto de inspiración, luego fallaron cuatro ocasiones clarísimas y, cuando se esperaba la sentencia, regalaron el empate. Un penalty cruel con roja a Héctor decantó el partido.
19/oct/08 04:27
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VENTURA GONZÁLEZ, S/C Tfe.

El Tenerife generó suficientes ocasiones de gol para ganarle a cualquiera. Sólo metió dos de las nueve de que dispuso, cuatro de ellas mano a mano con el portero, pero lo que verdaderamente le condenó fue su conducta en determinadas acciones defensivas. Sobre todo en el gol de Azkorra, el del empate a dos, cerca del descanso.

Héctor regaló un balón que el delantero vasco aprovechó para hacer el 2-2 con un afortunado primer toque en parábola. A esas alturas de partido el Tenerife ya había hecho lo más difícil, darle la vuelta al golazo que hizo Quique Martín (11') aprovechando un mal despeje de Óscar en el borde del área... O sea, de error en error.

El tramo inicial fue de superioridad del equipo visitante, que tuvo las líneas muy juntas, tocó con criterio y mantuvo alejado al Tenerife de su zona más peligrosa, que es la zona de media punta. Cuando más atascado estaba el equipo local, Nino sacó provecho del medio metro que le concedió Raúl Gañán (que se quedó enganchado) y estableció el empate (20'). Desde ese momento, el crecimiento blanquiazul fue imparable. Dos minutos después marcó Juanlu y se desató una ofensiva que debió haber servido para liquidar la contienda. El Tenerife se le echó encima al rival, le quitó la pelota muy rápido, lo empujó hacia atrás y le entró en superioridad en especial por la derecha. Una de las claves del dominio y la claridad en las llegadas fue la anchura que le dio el Tenerife a su ataque. El Salamanca se cerraba mucho por el centro para aislar a Nino y luego sus defensas no llegaban a bascular sobre Juanlu. Los blanquiazules movían muy rápido de izquierda a derecha y la defensa charra no daba abasto, y menos cuando subía Bertrán.

En esa fase arrolladora Alberto le sacó una clara a Nino (36'), Kome tuvo otra ocasión en la que se precipitó solo ante el portero (37'), Nino de cabeza volvió a perdonar una de las que él no suele fallar (38') y... cuando esperábamos el tercer gol, llegó el empate. Tremendo error, incalculables consecuencias. Héctor pudo jugar hacia la banda y perdió un balón con Luis García desplazado pidiéndosela. Fue un jarro de agua fría que convirtió un partido en fase de resolución en un problema inesperado. El empate a dos al descanso era un resultado difícil de asimilar después de lo que había disfrutado el Tenerife en el campo durante la fase anterior. En ese tramo demostró con creces los argumentos de que dispone para luchar con opciones por el ascenso.

A David le estaba haciendo aguas la zona del doble pivote y se sacó de la chistera un cambio que fue decisivo para el partido: quitó a Jorge Alonso, su organizador, tiró atrás a Cohen y metió un segundo delantero. Parecía un contrasentido: estaba siendo agobiado y puso un delantero más. Acertó de pleno, porque el Salamanca llevó el partido más lejos de la frontal de su área. Por eso y por otras razones, la segunda parte fue otra cosa y tuvo un invitado indeseable: el árbitro, que en el minuto 16 pitó un penalty de una severidad cruel. Es criticable que Miku se fue demasiado fácil de dos defensas, pero luego, el disparo fue involuntariamente a la mano de Héctor. El 2-3 y la tarjeta roja abrieron una diferencia demasiado grande para un Tenerife que ya había dispuesto de ocasiones para el 3-2 en el primer cuarto de hora de este período. Un cabezazo de Kome a placer, que lo entregó a las manos de Alberto (5') y una jugada a un toque Alfaro-Nino-Juanlu que éste tiró fuera (10').

Ya fue otro partido

Con diez hombres, perdiendo y media hora por delante, Oltra metió en el campo a Ayoze en sustitución de Kome y le dio toda la banda izquierda. Dejó su equipo con 3-2-3-1. El Tenerife tuvo el balón, no con mucha claridad, porque la ausencia de Ricardo definitivamente no tiene réplica en este equipo, y trató de empujar, a riesgo que de que le terminaran de sentenciar, como pudo suceder en el 20', cuando Paulo Sergio perdonó después de recorrer medio campo solo contra Luis García.

Con el partido "quieto", Oltra arriesgó: dio entrada a Cristo, quitó a Óscar Pérez, errático y sin una utilidad clara en la situación que estaba el choque, y Alfaro cayó más atrás junto a Richi para sacar el balón, pero al Tenerife le costaba encontrar claridad en sus llegadas. David buscó aprovechar los espacios que dejaba el equipo de casa y dio entrada a Botelho, y Oltra contestó con la incorporación de Ángel en lugar de un cansado Juanlu, que encantó al público.

En el tramo final del choque pudo sentenciar Miku dos veces, pero sus errores ante Luis García le dieron vida al Tenerife para el último arreón, en el que Nino (44'), Alfaro, de falta (47'), y Manolo, de cabeza (49'), pudieron lograr un empate que hubiera premiado el tremendo esfuerzo blanquiazul ante un rival que en superioridad numérica demostró su madurez, movió el balón de manera admirable, haciendo grande el campo, con apoyos constantes, tratando que de su rival se cansara corriendo. Es el líder...

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