EFE, Bogotá
Las autoridades colombianas detuvieron ayer en Bogotá a 23 presuntos milicianos o rebeldes urbanos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en una serie de registros simultáneos, según informó la Fiscalía General.
Al pareceer, los arrestados se dedicaban a "tareas de inteligencia" en la ciudad y también tenían como misión el conseguir "víveres e información sobre víctimas potenciales de extorsión".
La Fiscalía explicó que las detenciones fueron efectuadas por investigadores de su Unidad Nacional Antiterrorismo, con el apoyo de agentes de la Dirección de Policía Judicial (Dijín).
La operación comprendió allanamientos en distintos sectores de la ciudad, agregó la fuente, que señaló que durante la misma fueron decomisados cuatro vehículos, una pistola, proveedores de balas para fusil, documentación alusiva a las FARC, material de intendencia, "sillas de uso táctico" y "radios base de comunicaciones".
Los detenidos pertenecían al frente 42 del grupo guerrillero y serán procesados por los delitos de "concierto para delinquir y rebelión".
Indígenas
En otro orden de cosas, el presidente colombiano, Álvaro Uribe, propuso ayer la compra de tierras para los indígenas en una zona del departamento del Cauca, epicentro de protestas de miles de aborígenes que han dejado un muerto y más de setenta heridos. La orden presidencial fue cursada a los ministros Fabio Valencia, del Interior y de Justicia; Andrés Felipe Arias, de Agricultura, y Diego Palacio, de la Protección Social, quienes ayer intentaron alcanzar un acuerdo con delegados de los más de siete mil indígenas que se han sumado a las protestas y exigen, entre otras demandas, titulación de tierras, al asegurar que les han pertenecido desde sus antepasados.
Los titulares de esas carteras y los indígenas, se reunieron en la sede de la Gobernación del Cauca, en la ciudad de Popayán, capital de ese territorio.
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